CADEejecutivos: “El COVID-19 ha traído una década de retroceso socioeconómico en apenas un año”

María Gabriela Córdova S.
A causa de la pandemia, se prevé un incremento en la pobreza extrema, tanto en las zonas urbanas como rurales.

El Perú ha sido gravemente afectado por la pandemia del COVID-19. A la pérdida de más de 34 mil vidas humanas se suma los severos efectos socioeconómicos. Este fue uno de los temas que presentó María Eugenia Mujica, Representante Auxiliar del Fondo de Población de las Naciones Unidas y Exviceministra de Desarrollo e Inclusión Social, en una nueva edición de los conversatorios CADE Ejecutivos 2020.

De acuerdo con la especialista, según proyecciones de la CEPAL, el Perú está en el segundo lugar del ranking regional de tasa de decrecimiento del PBI en el 2020, con un -13%, solo detrás de Venezuela. Y lo mismo ocurre si se examina el incremento de la pobreza.

Mujica también advirtió que, a causa de la pandemia, se prevé un agravamiento en la severidad y en la brecha de la pobreza y un incremento en la pobreza extrema tanto en las zonas urbanas como rurales.

“Esto implicaría un retroceso de entre 10 y 15 años a comparación de 2019. De acuerdo a un estudio reciente realizado para Unicef, se prevé que cerca de 3,5 millones de personas van a haber caído en la pobreza para el 2020. Este número se suma a los casi 6 millones de peruanos que ya eran pobres en el 2019”, explicó Mujica.

Esta situación dramática afecta aún en mayor medida a los grupos más vulnerables de la población: niños, niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres, pueblos indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidad, migrantes y refugiados.

Para combatir el avance de la pobreza se debe tener una mirada integral de desarrollo, que ponga a las personas y sus derechos en el centro de la agenda y de las políticas públicas. Mujica recomiendo realizar intervenciones costo efectivas y basadas en evidencia que garanticen el acceso universal y de calidad a la salud y la educación, avanzar en el cierre de brechas de acceso a la infraestructura social básica en los hogares, enfocarse en la creación de empleo, a través del crecimiento económico, que es el eslabón esencial para la reducción de la pobreza y el financiamiento de la protección social a través de la política fiscal y priorizar la igualdad de género, con énfasis en el acceso universal a la salud sexual y reproductiva, la prevención del embarazo adolescente, la prevención y respuesta oportuna a la violencia de género y la impartición de educación sexual integral

“El país sigue siendo enormemente desigual, en términos de la distribución de ingresos y del acceso a los servicios y la infraestructura social básica. Estas desigualdades estaban entrecruzadas con desigualdades de género, étnicas, territoriales. La desigualdad y la pobreza generan afectaciones que van a tener repercusiones gigantes en la posibilidad de que estos niños y niñas puedan desarrollarse adecuadamente, lo que traerá consecuencias tanto en la generación actual como en las futuras. Eso es lo que debemos combatir hoy”, finalizó.

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