La crisis energética vuelve a arreciar con fuerza a escala global

La crisis energética vuelve a arreciar con fuerza a escala global
Fotos: internet, medios.

El precio del barril del crudo subió en más de 3 % inmediatamente después de que Trump rechazara la nueva oferta de Irán, mientras que en Europa los precios del diésel se dispararon.

Lunes negro. El precio del barril de petróleo se disparó en los principales mercados del planeta el 28 de setiembre, inmediatamente después de que Donald Trump hiciera público su rechazo a la propuesta de las autoridades iraníes para que se decrete una tregua por siete días al conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, que permita reabrir el estrecho de Ormuz.

Tras la respuesta de Estados Unidos al planteamiento de Irán, el petróleo Brent del mar del Norte (que es referencia del mercado mundial) subió en un 3,1 %, es decir, a 107,51 dólares el barril.

En tanto, su equivalente estadounidense, West Texas Intermediate, subió 2,1 % a 94,32 dólares el barril. Ello en contraposición a lo que venía ocurriendo en los últimos días, cuando la tarifa del crudo experimentó una notable caída.

Trump rechazó la propuesta al señalar que los iraníes “quieren llegar a un acuerdo, pero no es el acuerdo que yo quiero hacer”. Mientras tanto, Naciones Unidas ha alertado sobre los riesgos que representaría para el mundo un eventual cierre total del estrecho de Bab el Mandeb, que se ha convertido en una zona clave para el transporte del petróleo desde el bloqueo de Ormuz.

Ormuz es una ruta clave para el transporte de hidrocarburos de los países del Golfo y ha estado generalmente bloqueado por Irán desde el inicio de la guerra en Medio Oriente con los ataques de Estados Unidos e Israel, a finales de febrero.

CRISIS EUROPEA

En tanto, Europa se ha visto afectada en las últimas semanas por el incesante incremento en el precio del diésel. Estados Unidos (que es el mayor exportador mundial de este hidrocarburo líquido) ha fijado el precio del galón en US$6,52 dólares, lo que equivale a 5,73 euros.

De acuerdo con los expertos, ello implica una marcada subida en el precio de este producto, dado que el año pasado el galón se cotizaba a US$3,74. El 22 de setiembre, Trump anunció que su administración también estaba considerando prohibir las exportaciones de diésel, probablemente en un intento de reducir los precios internos antes de las elecciones de medio mandato de noviembre.

Para Europa, un diésel más caro podría tener consecuencias dramáticas. “Décadas de incentivos políticos, como las ventajas fiscales, han provocado que el parque automotor europeo dependa mucho más de los vehículos diésel que el de regiones como Estados Unidos”, declaró a DW Georg Zachmann, investigador principal del centro de estudios Bruegel, con sede en Bruselas.

Sucede que en Europa, más del 38 % de los vehículos de pasajeros funcionan con diésel, y el transporte por carretera, incluido el de mercancías, representa el 77 % del consumo total de diésel y gasóleo, según un informe publicado por Transport & Environment, una organización que investiga sobre transporte limpio y medioambiente, con sede en Bruselas.

Esta dependencia del transporte propulsado por diésel ha permitido que tanto los conductores como las empresas europeas estén particularmente expuestos a las fluctuaciones de los precios del petróleo y los combustibles.

Vía: Guik

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