El arroz, la papa producida en la costa, el maíz amarillo y el azúcar, son los productos agrarios de consumo local más afectados por el encarecimiento de los fertilizantes como la urea.
La incertidumbre sobre el abastecimiento oportuno de fertilizantes para la próxima campaña de siembra en Perú pone a los agricultores a escoger entre 2 caminos difíciles, los cuales son: reducir las áreas de producción o mantenerlas y asumir el alto costo de la urea (el fertilizante más popular) para luego trasladarlo al consumidor; esto pese a que el ingreso de los hogares no pasa por su mejor momento.
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Los importadores privados tratan de evitar que caiga el stock local de urea, nitrato y potasio, y han recurrido a nuevos proveedores. Para la primera semana de mayo, la Asociación Peruana de Molineros de Arroz (Apema) prevé el ingreso de 30,000 toneladas de fertilizantes desde Argelia, informaron los productores de arroz (Apear); mientras que el Gobierno reportó que otras 30,000 toneladas llegarían desde Indonesia. También se estaría negociando con países del Medio Oriente como Irak.
Pese al esfuerzo, sería insuficiente para cubrir las 120,000 toneladas de fertilizantes que demanda mensualmente la agricultura peruana. A ello, Se suma que el insumo agrícola recién llegado se venderá por encima de los S/ 200 el saco de 50 kilos. La tarifa se incrementó con fuerza tras la invasión a Ucrania por Rusia y las sanciones impuestas a este país, el principal exportador de urea al mercado internacional, incluido el Perú.
Son cultivos como el arroz, la papa producida en la costa, el maíz amarillo y el azúcar, los productos agrarios de consumo local más afectados por el encarecimiento de los fertilizantes, pues demandan más de 150 kg de urea por hectárea.
“Según el costo de producción de cada cultivo, los precios de estos alimentos podrían subir desde un 35% a más en la próxima cosecha”, calculó el docente e investigador de la Universidad Nacional Agraria de la Molina (UNALM), Sady García Bendezú,
Desde Huancayo (Junín), el representante de los productores de papa, Freddy García, dijo a Gestión.pe que el precio en chacra del tubérculo bordea la fecha los S/ 0.90 por kilogramo debido a que se encuentran terminando la actual cosecha y hay oferta; sin embargo, prevé que para junio el precio pueda ubicarse por encima de S/ 1.30 (+44%), “de lo contrario ya no sería rentable para el productor”.
Justamente, la papa que recibirá Lima Metropolitana entre los meses de junio y septiembre proviene de los valles de Ica, Huaral y Barranca, zonas donde se obtiene rendimiento de papa por encima de las 34 T por hectárea gracias al uso de urea, a diferencia de la sierra sur, precisó García Bendezú.
En tanto, desde el norte, Edwin Edquén, coordinador de la Asociación Peruana de Productores de Arroz (Apear), señaló que se prevé una reducción de áreas sembradas en 20% en las regiones de la selva; mientras que en Piura varios productores estarían cambiando el cereal por el maíz amarillo duro.
El dirigente ya había adelantado en otra entrevista que el precio del arroz en cáscara pasó de S/ 1 a S/ 1.40 y no descarta que siga subiendo. “Todo dependerá también del precio del arroz importado que siempre ha sido nuestro termómetro para determinar el precio”, comentó.
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Prevén menor consumo
Pero la posibilidad de incrementar los precios -que es latente- podría chocar con otra realidad: la menor capacidad de los consumidores para comprar.
Juan Escobar, economista y exviceministro de Desarrollo Agrario, afirma que Perú va a transitar a un escenario de estanflación.
“El problema es que no hay demanda efectiva en estos momentos. Usualmente cuando los costos de producción suben, existe la posibilidad de subir el precio del producto y que el consumidor lo asuma, pero en estos momentos con una economía ralentizada, bajos ingresos y desempleo, la gente va a decidir restringir su consumo y no ejercerá presión sobre los precios”, proyectó.
Su estimación es que en promedio los productos no podrían subir más allá del 10% porque la gente optará por la sustitución o dejará de comprar. “Ya lo vemos en los restaurantes convencionales, las porciones son más pequeñas, esa será la estrategia para no subir costos”.
Milton Von Hesse, exministro de Agricultura, señaló que pese al encrucijada en la que se encuentran los productores, el Gobierno no activa su diplomacia comercial y no convoca al sector privado moderno para colaborar con el mejor acceso a más volúmenes de fertilizantes en el mercado internacional.
“La crisis de fertilizantes es real y no va a mejorar en el corto plazo. Solo nos queda aplicar soluciones parciales porque depende de cuánto dura el conflicto Rusia-Ucrania, tomar medidas. Sacarse el prejuicio ideológico y trabajar de la mano del sector privado”, exhortó.
Al respecto, Franklin Suárez, especialista de la Dirección General Agrícola y Agroecología Del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), dijo estar en comunicación con la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) respecto a la importación de urea y la búsqueda de nuevos proveedores.
Cabe señalar que los cultivos de agroexportación como los cítricos, palta Hass, espárragos y uva de mesa tienen una alta demanda de fertilizantes. Sin embargo, la preocupación de los agroexportadores se centraría no en un posible desabastecimiento, sino en el precio, señaló el docente de la UNALM, Sady García Bendezú.
Vía: Gestión
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