Recesión global: ¿Qué es, cuándo fue la última y cómo puede prepararse el Perú si hay una en 2023?

Recesión global: ¿Qué es, cuándo fue la última y cómo puede prepararse Perú si hay una en 2023?
Imagen: Pixabay

PQS conversó con Víctor Fuentes Campos, economista jefe del Instituto Peruano de Economía (IPE), sobre qué es una recesión, cuánto puede durar y cómo nuestro país podría hacer frente a una el próximo año.

Desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) han advertido que en el 2023 podría producirse una recesión mundial. De hecho, la directora gerente de ese organismo, Kristalina Georgieva, no descartó este escenario debido a que el panorama de la economía mundial se ha “oscurecido significativamente” desde abril.

LEE: FMI advierte que perspectivas se han “ensombrecido significativamente” y no descarta recesión en 2023

En medio de esta alerta, cabe preguntarnos qué es realmente una recesión y qué consecuencias podría traer para el Perú, a nivel macro y para el ciudadano de a pie.

A propósito de esto, el portal PQS conversó con Víctor Fuentes Campos, economista jefe del Instituto Peruano de Economía (IPE), sobre qué es una recesión, cuánto puede durar, sus efectos y cómo nuestro país podría hacer frente a una el próximo año.

¿Qué se entiende por recesión y cómo afecta a la gente de un país o región?

En general, la recesión es la caída significativa de la actividad productiva que se propaga ampliamente al resto de la economía a través de un menor consumo, inversión y producción de bienes y servicios, y que tiene una duración de por lo menos un par de trimestres. Sin embargo, en estricto, se deben consideran tres aspectos: la profundidad de la contracción, la difusión y la duración.

Es decir, además de la contracción del PBI por dos trimestres consecutivos, se debe analizar, por ejemplo, los niveles de empleo e ingresos laborales.

El principal efecto de las recesiones sobre el bienestar de los hogares se da a través de sus repercusiones en el mercado laboral. Ante la caída en la demanda, las empresas ajustan sus planillas de personal frente a las menores órdenes de producción, y esto se traduce en despidos y mayores niveles de desocupación.

Por ejemplo, cada recesión registrada en Estados Unidos desde 1948 ha traído consigo un aumento promedio de 3 puntos porcentuales en la tasa de desempleo.

¿Cuánto dura una recesión y cuándo fue la última?

Para el cálculo de la duración de una recesión se suele utilizar como punto de inicio el primer mes de caída desde el pico que registró la actividad, mientras que, para el final se considera el punto más bajo de la actividad previo a su recuperación. 

La última recesión que se registró a nivel global fue generada por la pandemia de la COVID-19 durante el 2020, cuando la economía mundial registró una caída de 3.0% promedio a lo largo del año, según cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI).

¿Qué consecuencias trae la recesión a las economías?

En el corto plazo, las recesiones se caracterizan por generar caídas en la producción de bienes y servicios, aumentos en las tasas de desocupación, así como un incremento en el número de empresas en bancarrota o con problemas de solvencia.

En el mercado laboral, los más afectados son los trabajadores menos calificados, así como la fuerza laboral juvenil y femenina. Además, en países de América Latina como el Perú, los periodos de contracción generalizada de la actividad pueden llevar a un posterior aumento significativo de la informalidad, ya que actúa como actividad refugio para los trabajadores que perdieron sus empleos formales. En conjunto, esto significa menores salarios.

Sin embargo, las recesiones pueden traer consigo secuelas mucho más persistentes. La acumulación de capital humano y los ingresos futuros pueden verse afectados por el deterioro de las habilidades durante períodos prolongados de desempleo, el retraso en el ingreso al mercado laboral de los jóvenes y los efectos negativos que generan las crisis económicas sobre los niveles de asistencia escolar y logros educativos. Asimismo, una recesión suele estar asociada a una caída en las inversiones que podría derivar en una acumulación de capital más lenta, lo cual afectaría la productividad a través de una menor adopción de tecnologías.

Recientemente el FMI no descartó una recesión global para el 2023, ¿Cómo podría afectar esto al Perú, al ciudadano de a pie?, ¿Qué consecuencias traería?

En general, cuando al mundo le va mal, el Perú le suele ir peor. Las recesiones globales suelen afectar al Perú a través de tres canales. En primer lugar, el menor crecimiento de nuestros socios comerciales reduce la demanda por los bienes que producimos en el país, lo cual se ve reflejado en una caída de las exportaciones, tanto tradicionales –por una menor inversión de las economías en recesión– y no tradicionales –por la caída en el consumo. Luego, en periodos de recesión se eleva el riesgo de invertir en países emergentes –como el Perú—, por lo que se incrementa el costo del financiamiento en el exterior. Esto usualmente conlleva a que realizar inversiones de gran magnitud en el país sea mucho más difícil y costoso. Finalmente, las crisis también significan una caída en los precios de los principales productos que exportamos –como el cobre, oro y zinc– que tiene repercusiones en diferentes ámbitos: una menor entrada de dólares – que eleva el tipo de cambio –, una reducción en la recaudación fiscal, y una menor inversión privada.

Para el ciudadano de a pie, estos efectos significan menores oportunidades de empleo de calidad (por la caída en la inversión) y también mayores dificultades para emprender nuevos negocios (por una menor disponibilidad de gasto de los hogares).

Imagen: Pixabay

¿Cómo puede prepararse el Perú ante la posibilidad de una recesión global en 2023?

El Perú cuenta con sólidos fundamentos macroeconómicos, incluso comparados con el resto de los países de la región. El déficit fiscal se ha reducido significativamente de 8.9% del PBI en diciembre de 2020 a 1.6% en mayo de 2022 y la deuda pública en el Perú asciende a 34% del PBI, menos de la mitad del promedio de América Latina de 72% del PBI. Además, el Banco Central de Reserva posee una hoja de balance lo suficientemente sólida como para atenuar cualquier volatilidad en los activos locales: las RIN representan 30% del PBI. Si bien estas fortalezas macroeconómicas son importantes, no son suficientes.

En el ámbito local, urge promover un clima de negocios más predecible que sea favorable para la ejecución de nuevas inversiones, y evite la paralización de actividades productivas. Por ejemplo, el sector minero –que representa el 8.5% del PBI– es uno de los principales motores de crecimiento que se encuentra paralizado y acumula a mayo de 2022 una caída de 3.6%, como resultado de la elevada conflictividad social. En esa línea, las expectativas de la economía a 3 meses – indicador que anticipa el comportamiento de la inversión privada – acumula 15 meses en terreno pesimista a junio de 2022.

Además, es importante apostar por una política que promueva la generación de empleos formales, permitiendo acceder a mejores oportunidades a los trabajadores. Sin embargo, el Gobierno parece mirar en dirección contrataría con propuestas como el nuevo código laboral y las restricciones a la tercerización, que carecen de análisis sobre el impacto en la economía y podrían generar una disminución del empleo formal y mayores incentivos para la informalidad. Al respecto, cabe recordar que, solo en Lima Metropolitana, quedan más de 300 mil empleos adecuados por recuperar frente a los niveles prepandemia.

Por último, va a ser más difícil proteger a los peruanos frente a un escenario de recesión global si no contamos con los mejores expertos y servidores públicos al servicio del país. Los nombramientos poco idóneos y la alta rotación en posiciones clave que caracterizan a la actual administración dificultan la continuidad de las inversiones públicas y el liderazgo de los sectores en la promoción de la inversión privada.

LEE: ONU: Al menos 71 millones en el mundo han caído en la pobreza por encarecimiento de los alimentos y la energía

LEE: En un año, número de personas con hambre en América Latina y el Caribe creció en 4 millones

Total
6
Shares
Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público.

Post previo
FMI advierte que perspectivas se han "ensombrecido significativamente" y no descarta recesión en 2023

FMI advierte que perspectivas se han “ensombrecido significativamente” y no descarta recesión en 2023

Post siguiente
Incumplimiento en pago de IGV e IR se redujo, pero todavía es alto

Incumplimiento en pago de IGV e IR se redujo, pero todavía es alto

Related Posts