El carácter social del ser humano y la importancia de ayudar a otros

Redacción PQS
El carácter social del ser humano y la importancia de ayudar a otros
Foto: Freepik

¿Alguna vez te has preguntado por qué es gratificante ayudar a otros? ¿Por qué cuando haces un pequeño gesto por alguien te hace sentir feliz?

Por: Sabrina Buendía, parte del equipo de Psicobaika (Área de Recursos Humanos de Baika)

Los seres humanos somos seres sociales, lo que quiere decir que necesitamos de los otros para poder subsistir y evolucionar.

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Cuando un individuo experimenta relaciones sociales cercanas que satisfacen sus necesidades básicas, experimentará seguridad y cuidado; mientras que quien carece de vínculos sociales, se sentirá solo y poco valorado.

Los beneficios de dar y recibir

Así pues, existe un vínculo significativo entre la conexión social y el bienestar personal, por lo que dar y recibir apoyo social, es beneficioso para el desarrollo.

¿Alguna vez te has preguntado por qué es gratificante ayudar a otros? ¿Por qué cuando haces un pequeño gesto por alguien te hace sentir feliz?

La respuesta radica en que estos actos incrementan la felicidad y el sentimiento de pertenecer a un grupo social.

Además, se ha comprobado que, al preocuparse por otros, se activan ciertas regiones neuronales vinculadas al placer y la recompensa.

Además, al apoyar a los demás, se reduce la actividad neuronal relacionada con el estrés producido en la amígdala, la corteza cingulada anterior dorsal y la ínsula.

Del mismo modo, al hacer cosas buenas por los demás, aumenta la confianza en uno mismo y la satisfacción vital. Adicionalmente, disminuye el riesgo de padecer depresión y ansiedad.

Sabrina Buendía, parte del equipo de Psicobaika (Área de Recursos Humanos de Baika)

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Un pequeño gesto a la vez

Según Jacqueline Way, fundadora y directora del proyecto “365give”, los investigadores han descubierto que nuestros cerebros y cuerpos están configurados para dar a los demás. Cuando lo hacemos, aumentan los niveles de endorfinas que nos hacen sentir más felices.

Además, los niveles de cortisol disminuyen, siendo esta la hormona del estrés, por lo que se reducen los niveles de ansiedad. Jacqueline Way, nos invita a que generemos el hábito de dar a los demás, ya sea a las personas, animales o al medio ambiente.

Sugiere que comencemos por un pequeño gesto, un día a la vez, y formula la pregunta: “¿Qué creen que pasaría si todos lo hiciéramos?”. No importa dónde vives, a qué te dedicas o qué edad tienes… solo imagina si cada uno de nosotros lo hiciera.

Esta información nos muestra que, el ayudar a otras personas, mejora nuestra salud física y psicológica, y, además, nos hace sentir más felices y apoyados por otros.

¿Por qué no todos somos voluntarios en proyectos sociales?

Entonces, si sabemos que hacer esto nos hará sentir mejor, además de que ayudamos a otros, ¿Por qué no todos somos voluntarios en proyectos sociales?

Es importante saber que para ayudar a los demás, no tenemos necesariamente que formar parte de voluntariados o dedicar todo nuestro tiempo para hacerlo, ya que hay muchas maneras de ayudar.

¿Qué encaja con nuestra forma de ser?

Solo hay que encontrar cuál es la que ayuda encaja con nuestra forma de ser, habilidades e intereses.

Hay personas que lo hacen con ayuda monetaria, otros prefieren formar parte de voluntariados que van a lugares a hacer ayuda social.

Otros realizan gestos de ayuda en su rutina diaria, como, por ejemplo, ser amable con los que te rodean, escuchar a un amigo cuando te necesita, felicitar a alguien por su trabajo, ceder el asiento del autobús a un adulto, entre otros.

Todos estos actos contribuyen a construir un lugar mejor, una sociedad más empática y altruista, demostrando que la ayuda social es para todos, pues solo necesitas ganas para llevarlo a la práctica.

“Quien carece de vínculos sociales, se sentirá solo y poco valorado”.
Buscar cómo ayudar a los demás

Desde mi experiencia personal, siempre me ha movido la idea de ayudar a los demás, por lo que también decidí estudiar la carrera de Psicología y así, poner en práctica este deseo que tengo de estar presente para los otros.

No obstante, hasta antes de ser parte del equipo de Baika, no había formado parte de un voluntariado de manera formal por diversos motivos como el tiempo y, sobre todo, ganas.

Creo que es algo que pasa con mucha frecuencia, dado que la vida a veces nos queda corta para hacer todo lo que queremos. En mi opinión, si no tienes el tiempo de ser parte de un voluntariado, puedes buscar otra manera de dar a los demás.

Un cambio desde donde estés

Trata de hacer un pequeño cambio desde el lugar que estés, comenzando quizás por ayudar a las personas que tienes cerca, como a tus familiares, amigos e incluso, a los que te cruzas en tu día a día que no los conoces.

Créeme que hasta una sonrisa puede mejorarle el día a alguien y también el tuyo.

Como dice Elizabeth Dunn, psicóloga social, “dejemos de pensar en dar como una obligación moral y empecemos a pensar en ello como una fuente de placer”.

Encontremos una manera de ayudar que también nos haga sentir bien a nosotros mismos, que nos haga felices, y nos permita experimentar la alegría de ayudar a los demás.

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