Las encuestas en las campañas políticas: Entrevista al especialista Fernando Huamán

¿Cómo se elabora una encuesta? ¿Cómo se lee? ¿Qué reflejan los resultados? El especialista en opinión pública, Fernando Huamán, nos explica todo el panorama. 
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¿Cómo se elabora una encuesta? ¿Cómo se lee? ¿Qué reflejan los resultados? El especialista en opinión pública, Fernando Huamán, nos explica todo el panorama. 

Semana a semana muchas empresas de comunicación, consultorías e investigación elaboran encuestas para sondear a la opinión pública y así determinar sus preferencias electorales. Estas herramientas resultan muy útiles para ir midiendo las estrategias de campaña de los candidatos y ver cómo la sociedad responde ante ellas. Sin embargo, hay casos en los que los resultados de los sondeos son distintos entre sí, no comparten el mismo margen de error, tamaño de muestra y representatividad.

PQS se comunicó con Fernando Huamán, doctor en comunicaciones y docente de opinión pública de la Universidad de Piura (UDEP), para entender mejor todo el proceso de elaboración de encuestas, transcripción de datos, lectura de resultados y las diferencias que pueden existir entre uno y otro barómetro.

¿Cómo se eligen la muestra y población a la ahora de elaborar una encuesta?

En las investigaciones de opinión pública los criterios de selección de una muestra deben plantearse en función a los objetivos del estudio. En una encuesta de intención de voto, los resultados que interesan pueden estar segmentados, o no, por niveles socioeconómicos. En caso de que así sea, el responsable de la investigación deberá aplicar, previamente, un cuestionario para identificar si la persona encuestada pertenece a un determinado nivel socioeconómico. También existe la posibilidad de que se identifiquen los niveles socioeconómicos en función de las características sociales de las distintas zonas en las que se aplican los cuestionarios.

¿En qué afecta si la distribución de la muestra está mal representada?

Resulta fundamental que el estudio presente un alto nivel de representatividad, es decir, que la distribución de los cuestionarios se realice cubriendo los distintos bloques en que se ha segmentado al público (universo). Por ello, es mentira que a más encuestas, sea mejor un estudio de intención de voto. Un análisis estadístico de la opinión pública tendrá más valor si es que los cuestionarios se han distribuido en los lugares adecuados. De nada servirá tener miles de encuestas si éstas no se aplican respetando los distintos estratos (bloques) en que se ha segmentado el universo.

En las encuestas que se realiza una segmentación por niveles socioeconómicos es un error común interpretar los resultados según cada segmento. ¿Por qué? Porque en este caso el margen de error es muy superior al calculado para todo el estudio. Por ejemplo, se pensaba que Ollanta Humala, cuando era candidato, tenía altos niveles de aprobación en el sector A, pero en realidad eso era inexacto porque eran muy pocas las encuestas aplicadas a ese nivel socioeconómico como para sacar una conclusión. Lo más probable es que la realidad estuviera muy lejos de dicha interpretación.

¿Hay diferencias en utilizar variables cualitativas o cuantitativas? ¿Se refleja en preguntas abiertas o cerradas?

La elección de herramientas cuantitativas o cualitativas dependerá del tipo de investigación que se quiera realizar. No en todos los momentos funcionan las encuestas ni en todos los casos los focus group, por mencionar a las dos herramientas más emblemáticas de la investigación de públicos. Las herramientas cuantitativas señalan el qué de una realidad, nos arrojan un dato estático, frío; mientas que las herramientas cualitativas nos indican el porqué de algo. Por ejemplo, una encuesta nos entrega un porcentaje, en cambio un análisis de grupo focal nos puede alcanzar la explicación de por qué la población decide optar por determinada propuesta.

Técnicamente las preguntas abiertas no sirven para un estudio estadístico, puesto que la infinidad de posibles respuestas no podrían ser ingresadas con un código de tabulación en los programas de procesamiento de datos.

¿Cómo se determina el margen de error? ¿Puede llegar a influenciar en los resultados finales?

El margen de error es un dato técnico que se calcula teniendo en cuenta el número de encuestas aplicadas en relación al tamaño de la población. Es un dato que los expertos deben valorar para interpretar los resultados, pero no condiciona el porcentaje final de una medición. Por el contrario, es importante que los analistas vayan más allá del margen de error y busquen explicaciones apoyados en teoría de opinión pública. Por ejemplo, el fenómeno de voto oculto es algo que debe tener una explicación más allá de los porcentajes de una encuesta.

¿A qué se debe la diferencia de resultados entre las distintas encuestadoras?

Hay que analizar si esa diferencia está dentro del margen de error; si no es así, es porque alguien no está midiendo adecuadamente la percepción social. No debemos olvidar que los métodos de investigación son caminos para llegar a una realidad, es decir, tienen un carácter instrumental: lo importante no son ellos (las encuestas) sino lo que miden (el sentir del publico). Por eso, cuando estamos frente a un estudio de percepción no podemos afirmar que a metodologías distintas le corresponden resultados distintos. Si existen resultados distintos es porque alguien ha equivocado la metodología o, por lo menos, parte de ella.

Es importante destacar que, con los actuales procesos de fiscalización del JNE, no estamos libres de la manipulación de los números. En otras palabras, no solo debemos estar pendientes del resultado sino del termómetro empleado.

¿Para qué sirven las encuestas aparte de servir como un medidor electoral?

En los últimos años se ha puesto énfasis en la función predictiva de las encuestas, tanto así, que después de una elección se regresa a ellas para saber “si acertaron” o “se equivocaron”. Sin embargo, por encima de lo que se cree, las encuestas tienen principalmente una función explicativa a partir de los datos; es decir, los porcentajes no siempre son predictivos sino un punto de partida para el análisis. La interpretación de la realidad es más un tema sociológico que estadístico, por ello, no podemos interpretar las encuestas sin mirar el contexto.

¿Cómo y en qué afectan los votos blancos/viciados? Se dice que favorecen al que está primero, ¿por qué?

Depende de cómo se contabilice ese tipo de votos en la legislación de cada país. Existen casos, como en España, donde el voto en blanco es considerado un voto válido.

En el caso del Perú es distinto: los votos en blanco y viciados no son considerados votos válidos, por lo tanto, técnicamente no afectan, proporcionalmente, al porcentaje que determinado partido o movimiento político vaya a obtener. Sin embargo, es importante tener en cuenta que existen cargos públicos –como las presidencias de región– donde se necesita obtener la mitad más uno de los votos válidos para ganar en primera vuelta. Por lo tanto, si es que existe un considerable número de votos viciados y blancos, es probable que se vea favorecido el candidato con mayor aceptación en la población.

No debemos olvidar que si la cantidad de votos nulos o en blanco superan dos tercios del número de votos válidos, el Jurado Nacional de Elección tiene la obligación de anular las elecciones y convocar a unas nuevas. Se entraría a un proceso de elecciones complementarias en un plazo máximo de 3 meses.

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