La cara visible del visual merchandising: los maniquís

Los maniquís se mantienen como un elemento clave del visual merchandising, especialmente en el escaparatismo.
Al ser un elemento clave del visual merchandising, la función de los maniquís es mantener los espacios vivos. (Foto: Pixabay)

Los maniquís se mantienen como un elemento clave del visual merchandising, especialmente en el escaparatismo.

Los maniquís, en cualquiera de sus presentaciones, se han convertido en la imagen del visual merchandising, al adoptar rasgos humanos como el peinado o el maquillaje; sin embargo, la aparición de nuevos muñecos sin rostro y más simples también ocupan un lugar importante.

El portal modaes.com publicó un artículo sobre su historia y cómo debemos elegir el más adecuado para nuestro negocio. Empezaremos por el último.

¿Cómo elegir un maniquí?

Para elegir el correcto es necesario saber dónde y cómo lo vamos a ubicar; si queremos que tenga poses articuladas será necesario uno de material ligero. En los últimos años, la tendencia es usar maniquís menos realistas (sin cabeza ni rasgos faciales y de colores neutros) para que sirva de soporte a la ropa y no las condicionen. Lo que sí ha aumentado es la experimentación de posturas y el uso de grupos de tres para dar dinamismo.

>LEE: El visual merchandising y su necesidad de reinventarse

Historia

La historia de los maniquís se remonta al antiguo Egipto, al año 1350 A.C., cuando los sastres de Tutankamón al no poder tocar el sagrado cuerpo del faraón diseñaron una imitación con su rostro y un busto sin brazos ni piernas para elaborar trajes. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVIII (siglos antes de que se descubriera el torso de Tutankamón) cuando comenzaron a desarrollarse los maniquíes como hoy se conocen.

Al inicio se elaboraban con mimbre, madera y papel maché, y estaban destinados a las escuelas francesas. Con el nacimiento del vidrio plano y electricidad, en la revolución industrial, llegaron los escaparates, provocando que sean de cuerpo completo hechos con cera y madera, a veces con ojos de cristal, pesando hasta 130 kilos. Lo malo es que envejecían rápidamente.

>LEE: Visual merchandising, la estrategia para inspirar y captar consumidores 

Después de la Primera Guerra Mundial, con la escasez de materiales, hubo una nueva revolución y se cortaron los brazos, cabeza y piernas. Se fabricaban con plástico, cartón piedra y el papel maché. Tras experimentos con escayola, plástico o poliéster, en la década de los cincuenta se recuperó el papel marché, pero a base de celulosa, y las manos pasaron a realizarse con látex y, más tarde en vinilo. Hoy, lo más habitual es que se elaboren en fibra de vidrio o pvc acrílico. El estilo art déco, a principios del siglo pasado, permitió dotar a los maniquís de mayor realismo.

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