Renunció a su trabajo y ahora es dueño del primer bar tiki del Perú

Isela Barranzuela
curayacu bar tiki
Foto: Cortesía

En el 2016, Silvana Loloy y Renzo Medina decidieron emprender y crearon Curayacu, un bar tiki con cocteles a base de ron y jarabes tropicales.

Emprender es una decisión difícil. Hay quienes deciden iniciar un negocio propio en su tiempo libre, pero hay otros que se atreven a dejar su trabajo y apostarle todo a esa idea. Este último es el caso de Renzo Medina, cofundador de Curayacu, el primer bar tiki del Perú.

“Mi esposo y yo teníamos como hobbie visitar bares. Un día él me dijo ‘me gusta mucho eso de los bares, quiero abrir uno’. Después renunció a su trabajo para poner en marcha el negocio”, nos cuenta Silvana Loloy, cofundadora de Curayacu.

Silvana Loloy y Renzo Medina, fundadores de Curayacu

¿Qué es un tiki bar?

Para Silvana, un tiki bar es un espacio que brinda “vacaciones tropicales sin salir de la ciudad”.

“El primer tiki bar se creó en el Paseo de la Fama en Hollywood, California. Empezó en los años 30, tras la culminación de la ley seca en Estados Unidos, Don the Beachcomber fue el fundador. Las palmeras y decoraciones no hacían alusión a la Polinesia o a un lugar específico, sino a un imaginario de cómo serían unas vacaciones tropicales. Tenía tótem, palmeras, ron del Caribe, de todo un poco; era una recopilación de lo que Don the Beachcomber vio en sus viajes”.

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Inicios

Tras una investigación sobre los lugares más óptimos para abrir un bar en Lima, decidieron iniciar en el 2016 en San Bartolo. “Empezamos en allí porque siempre hay afluencia en verano”, asegura.

La temática tuvo tanta acogida que retomaron la idea en la temporada de verano 2017-2018. Para poder desarrollar oportunamente el emprendimiento, Renzo, ingeniero industrial, llevó algunos cursos de coctelería.

“Pasó 6 meses estudiando. Con ayuda de unos amigos bartenders, con sus conocimientos y algunos libros empezamos a sacar una lista de cocteles. Siempre presentamos variaciones y desde el principio buscamos enfocarnos en la experiencia”, asegura Silvana.

curayacu tiki bar

Uno de sus cocteles más emblemáticos es Salvavidas, viene acompañado con Peligro, un ron Overproof con 69% de graduación alcohólica.

“Al servirlo contábamos una historia: le decíamos a los clientes que estaban perdidos en medio del mar, lanzaban una bengala pidiendo ayuda y luego encontraban una boya con un Peligro. La idea era que prueben el Peligro, y una vez que se encendían por dentro, el otro coctel salvaba sus vidas”.

Origen del nombre

Silvana detalla que, en el 2016, descubrieron que el antiguo nombre de San Bartolo fue Curayacu, “agua que cura” en quechua.

“Los mismos pobladores de San Bartolo cuentan una leyenda: el inca Pachacútec iba a las aguas de San Bartolo a curar sus heridas después de las guerras, por eso lo bautizó como Curayacu. Nos encantó el significado que tiene. La idea del tiki bar que queríamos iniciar en Perú era esa: que los comensales salieran curados con los cocteles”, asegura la emprendedora.

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Vertientes del negocio

Además de tener el bar, Curayacu cuenta con otras dos vertientes de negocio: una pequeña escuela de coctelería tiki liderada por Renzo Bermúdez, finalista en el concurso Bacardi Legacy 2018, y Tiki Mugs, la marca de vasos tiki que se elaboran en Chulucanas, Piura.

“Nosotros diseñamos los vasos y los mandamos a diseñar con las técnicas de cerámica de este distrito del norte. La idea de hacer esta línea de vasos fue apoyar a los artesanos locales. En una feria de la Marca Perú nos encontramos con Víctor Sullón y nos gustó su trabajo”.

Cuando inició la pandemia, estas dos unidades de negocio fueron las que siguieron funcionando, permitiéndole al emprendimiento seguir a flote durante los primeros meses de la emergencia sanitaria. Después decidieron lanzar una versión de cocteles listos para consumir en casa.

“Los cocteles que enviamos tienen la opción de ser decorados, también incluimos el código QR de una playlist de Spotify y, además, los envases de cartón pueden ser reutilizarse como juegos de mesa. Tratamos de darle la experiencia del bar en sus casas”, detalla Silvana.

Esta innovación hizo posible que continuaran manteniendo su local en Barranco.

curayacu

Planes de crecimiento

Respecto al futuro, Silvana indica que quieren continuar con su expansión por el resto del país. “Estamos evaluando varias opciones”, indica.

Además comenta que, a largo plazo, quieren crear un hotel tiki. “Es algo que tenemos en mente desde hace tiempo y nos gustaría intentarlo”.

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