Si tienes un negocio, ya tienes proveedores, aunque nunca los hayas llamado así. Te explicamos qué son, para qué sirven y cómo conseguir mejores condiciones con ellos.
Cuando Milagros empezó a vender postres caseros, jamás se le hubiera ocurrido decir que tenía “proveedores”. Ella compraba su harina y su azúcar en el mercado, mandaba a hacer sus cajas con un señor del barrio y contrataba a un motorizado para los envíos. Para ella, eso no era “tener proveedores”, era simplemente resolver el día a día de su negocio.
Un año después, otra pastelera le contó que negociaba precios por volumen con su proveedor de insumos. Milagros se quedó pensando: ella compraba prácticamente lo mismo, en el mismo mercado, desde hacía meses, y nunca se le había ocurrido pedir condiciones distintas.
El error contrario también existe: emprendedores que sí identifican a sus proveedores, pero asumen que las condiciones —como el precio, el plazo o la cantidad mínima— son fijas y no se pueden negociar. Dos errores distintos, pero con la misma raíz: no ver la relación con quien te vende como algo que también se puede gestionar, igual que tus ventas.
Esto es lo que debes saber sobre tus proveedores y cómo empezar a negociar con ellos.
QUÉ ES UN PROVEEDOR Y CÓMO NEGOCIAR CON ÉL
–Un proveedor es cualquiera que le vende algo a tu negocio, no solo una empresa grande
La persona que te vende la materia prima, el taller que te maquila un producto, la imprenta que hace tus etiquetas o el servicio de delivery que utilizas para tus envíos pueden ser proveedores. Incluso la plataforma que utilizas para vender tus productos puede convertirse en un proveedor de servicios para tu negocio.
Si le compras algo o le pagas por un producto o servicio que tu negocio necesita para funcionar, esa persona o empresa es tu proveedor.
-Su función va más allá de venderte: también influye en tu operación
Un proveedor no solo te entrega un producto o servicio. También puede influir en tus tiempos de entrega, en la calidad de lo que ofreces y en cuánto te cuesta producir. Un buen proveedor puede marcar la diferencia entre cumplirles a tus clientes o quedarte corto en un momento importante.
–Conoce tu volumen de compra antes de negociar
Antes de pedir mejores condiciones, ten claro cuánto le compras a ese proveedor al mes o al año. Ese número es tu punto de partida para negociar: un proveedor puede estar más dispuesto a mejorar sus condiciones con alguien que le compra de manera constante que con alguien que aparece una sola vez.
-Pide más que precio: negocia plazos, cantidades y entregas
Negociar no es solo pedir un descuento. También puedes conversar sobre plazos de pago más amplios, cantidades mínimas más bajas, tiempos de entrega más rápidos o condiciones para realizar devoluciones. A veces, estas condiciones pueden beneficiar más a tu negocio que conseguir un precio ligeramente menor.
–Negocia con información, no con quejas
Llegar con un “¿me puedes hacer un precio?” genérico rara vez funciona. En cambio, puedes plantear algo como: “Compro tal cantidad al mes, ¿qué condiciones me pueden ofrecer si compro con mayor frecuencia o en mayor volumen?”.
Llegar a la negociación con información sobre tus compras te permite plantear mejor lo que necesitas y mostrarle al proveedor que puedes convertirte en un cliente constante.
–Construye la relación en el tiempo, no la fuerces desde el primer día
Las mejores condiciones no siempre llegan en la primera compra. Muchas veces aparecen con el tiempo, cuando el proveedor ya conoce tu negocio y confía en que eres un cliente constante.
Sé puntual con tus pagos y claro con tus pedidos. Una buena relación comercial también puede ayudarte a negociar mejores condiciones en el futuro.
APRENDE MÁS
Todo negocio, por pequeño que sea, depende de otras personas o empresas para funcionar. Eso significa que, de una u otra manera, tiene proveedores.
Un emprendedor que reconoce estas relaciones y aprende a gestionarlas no solo puede conseguir mejores condiciones, sino también construir un negocio más sólido y con una mejor capacidad para planificar su operación.
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