¿Es necesario eliminar los productos contaminantes?

Redacción PQS
No es necesario dejar de lado industrias, productos que son importantes para nuestra economía, lo que debemos buscar es que se innove con la finalidad que se logre un mejor resultado medioambiental y a la vez un incremento de la rentabilidad de la empresa.

Continuando con el post anterior, una empresa que busca mejorar su resultado medioambiental realiza distintas innovaciones medioambientales que van desde el control “end – of – pipe” hasta el desarrollo sostenible (Aragón – Correa 1998, Hart, 1995, Shrivistava, 1995).

Hoy explicaré un tipo de innovación medioambiental que se llama la gestión del ciclo de vida del producto (en inglés se llama product stewardship) (Hart, 1995) y que permite a la empresa obtener ventaja competitiva en el mercado y a la vez ser medioambientalmente responsable. Este concepto lo propuso el Profesor Stuart Hart (1995) en su artículo seminal “A Natural – Resource – Based View of The Firm”.

A diferencia de la innovación de prevención de la contaminación que se enfoca en el desarrollo de nuevas capacidades en operaciones y producción, este tipo de innovación medioambiental busca integrar la “voz del entorno”; es decir considerar las ideas de los distintos grupos de interés externos de la empresa (Ej: comunidades, ONGs, ambientalistas, etc) en el diseño de productos y en el desarrollo de procesos (Hart, 1995).

Por tanto el recurso clave que desarrolla la empresa es la integración de los grupos de interés de la organización y así le permite a la empresa minimizar el coste del ciclo de vida del producto.

Cómo todos sabemos a lo largo de la cadena de valor de la empresa (al igual que de una industria), cada actividad genera un impacto medioambiental. Por ejemplo, pensemos en el mango, una fruta que a la mayoría de los lectores les debe gustar.

Ahora bien, estoy seguro que muchos de ustedes no se han puesto a pensar en los distintos impactos medioambientales que se da a lo largo de la cadena de valor desde su cultivo hasta que el consumidor desecha la cáscara y la pepa.

Por ejemplo: en el caso de la siembra y cultivo: uso de agua, uso de fertilizantes, químicos para evitar plagas, etc. Durante su cosecha: utilización de máquinas para apilar que emiten CO2, utilización de cajas de madera o cartón.

Durante su transporte al mercado de destino: utilización de transporte terrestre o marítimo que emiten CO2, consumen petróleo, consumo de electricidad para mantener cadena de frío, etc. Durante su almacenamiento o puesta en venta en supermercados o grandes superficies: consumo de electricidad para mantener la fruta y para alumbrar el punto de venta, etc.

Durante la compra y consumo del cliente final: utilización del auto para ir al supermercado, consumo de energía eléctrica para refrigerar la fruta, uso de químico para desinfectar, etc. Finalmente la forma de desechar la cáscara, pepa o residuos de la fruta.

Cómo ven en cada una de esas actividades se da un impacto negativo en el medioambiente.

La pregunta sería entonces: ¿Debemos dejar de consumir, producir y exportar mangos? ¿Dejando una industria rentable y que brinda trabajo a muchas personas?

Pues la respuesta en NO! Es posible que se continúe con el desarrollo de esta industria, las empresas mantengan o incrementen su rentabilidad y a la vez cuiden el medioambiente.

Es acá donde la innovación de la gestión del ciclo de vida del producto juega un papel importante. Para eso el directivo debe realizar un análisis del ciclo de vida en donde determina los efectos e impactos que se dan en el medioambiente debido al sistema de productos de la empresa, considerando desde el nacimiento del producto hasta su “muerte” e integrando a los grupos de interés.

Para eso debe plantearse en cada una de las actividades antes descritas qué insumos y materias primas renovables puede utilizar, qué sustancias tóxicas puede eliminar, qué puede reciclar, cómo puede facilitar el re-uso o reciclaje de los desechos, etc. 

Esto permitirá que el directivo rediseñe su sistema de productos actuales disminuyendo el impacto medioambiental de éstos o desarrolle nuevos productos con menores costes del ciclo de vida del producto. Gracias a estas acciones la empresa obtendrá una ventaja competitiva ya que se adelantará a sus competidores y podrá atender nuevos segmentos de mercados, tener acceso a recursos claves o incrementar barreras de entrada a nuevos competidores (Hart, 1995, Shrivistava, 1995).

Cómo hemos visto, no es necesario dejar de lado industrias, productos que son importantes para nuestra economía, lo que debemos buscar es que se innove con la finalidad que se logre un mejor resultado medioambiental y a la vez un incremento de la rentabilidad de la empresa.

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