¿Qué significa la Proactividad Medioambiental?

La semana pasada comentábamos en el blog qué significaba el control de la contaminación y si era rentable para la empresa llevarlo a cabo. Como venimos explicando, la empresa va avanzando desde el no hacer nada, hasta el desarrollo sostenible, en su interacción con el entorno natural. En este artículo hablaremos de la postura que puede tomar la empresa en relación al medioambiente llamada proactividad medioambiental.

La semana pasada comentábamos en el blog qué significaba el control de la contaminación y si era rentable para la empresa llevarlo a cabo. Como venimos explicando, la empresa va avanzando desde el no hacer nada, hasta el desarrollo sostenible, en su interacción con el entorno natural (Aragón – Correa, 1998, Hart, 1995; Romme, 1992, Hunt y Auster, 1990). En este artículo hablaremos de la postura que puede tomar la empresa en relación al medioambiente llamada proactividad medioambiental (Aragón – Correa, 1998, Hart, 1995).

La proactividad medioambiental de la empresa se da cuando ésta va más allá de lo indicado por la ley. En otras palabras, en lugar de realizar inversiones en activos “end – of – pipe”, la empresa reconfigura sus procesos productivos y de productos con la finalidad de disminuir su impacto medioambiental, independientemente lo indique o no la ley (Guilley et al, 2000, Aragón – Correa, 1998, Judge y Douglas, 1998, Klassen y McLaughlin; 1996, Hart; 1995, Porter y van der Linde, 1995).

Ahora bien, muchos se preguntarán, ¿qué beneficio trae esta postura a la empresa? Además de mejorar su legitimidad en relación a los distintos grupos de interés (Buysse y Verbeke, 2003, Henriques y Sardosky, 1999), la empresa mejora notablemente su rentabilidad en comparación a empresas que solo implementan el control de la contaminación (Hart, 1995, Porter y van der Linde, 1995). Esta mejora de la rentabilidad económica – financiera de la empresa proviene de una de las siguientes  fuentes:

  1. La primera fuente es explicada por una reducción de costes por parte de la empresa, al ser más eficiente en su sistema productivo (Gilley et al, 2000, Klassen y McLaughlin, 1996, Hart, 1995, Porter y van der Linde, 1995). La mejora de la eficiencia productiva por parte de la empresa proviene de la reconfiguración del proceso de producción, utilización de insumos reciclables, disminución de consumo de insumos peligrosos, etc. (Gilley et al, 2000, Hart, 1995, Porter y van der Linde, 1995). Estas acciones llevan a que la empresa evite accidentes ambientales, ahorrándose costes de litigios, multas, etc. Además de eliminar etapas innecesarias reduciendo costes de producción y de utilización de insumos (explicados por la utilización de insumos reciclables) (Gilley et al, 2000, Hart, 1995, Porter y van der Linde, 1995)
  2. La segunda fuente proviene de un incremento en las ventas de la empresa producto de la reducción de los impactos ambientales de su cartera de productos o servicios actuales (Gilley et al, 2000, Klassen y McLaughlin, 1996). Por ejemplo: reducción de empaques, productos reciclables, como el caso de algunos detergentes de P&G que utilizan menos agua o los autos que mejoran la eficiencia del uso del combustibles, etc. (Guilley et al, 2000, Klassen y McLaughlin, 1996). Estos cambios le permiten a la empresa ingresar a nuevos segmentos o nichos de mercados y poder cobrar un precio más alto, debido a la disposición de pago que tienen los consumidores que buscan productos medioambientalmente responsables y por tanto, la empresa incrementa sus ingresos (Orsato, 2006, Gilley et al, 2000, Klassen y McLaughlin, 1996).

Como hemos podido ver, una empresa que implementa una postura proactiva medioambientalmente, además de obtener legitimidad hacia sus grupos de interés,  generará una ventaja competitiva, explicada por menores costes o mayores precios, que le permitirá obtener una rentabilidad económica – financiera superior. Por tanto, si las empresas van más allá de lo indicado por la ley en relación al cuidado medioambiental, es rentable para ellas. Así que no existen excusas desde el punto de vista económico – financiero para no cuidar el medioambiente, la pregunta que debemos hacernos es ¿si realmente lo queremos hacer?

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