Musa: “El Estado debe generar pequeños laboratorios que impulsen la tecnología de los emprendimiento a un precio accesible”

Musa es una edtech que brinda micro aprendizaje móvil a través de un chatbot en WhatsApp. Quedó entre los diez finalistas del TPrize Challenge, un concurso internacional que premia iniciativas de innovación educativa.

Mónica Ramos es una ingeniera industrial que se inició en el mundo del emprendimiento desde el 2016 con Sanima, una empresa que provee soluciones sostenibles de saneamiento alternativo que se adaptan a las necesidades de cada contexto.

Con la llegada de la pandemia, y junto a Camila Haro y Patricia Barrios, buscó desarrollar una solución que pudiera apoyar a los emprendedores tradicionales. Luego de entrevistar a más de 50 pequeños empresarios en todo el país descubrieron que hay una gran limitante en el acceso a equipos e internet, y, los pocos que contaban con laptops y computadoras, no podían utilizarlos porque los necesitaban sus hijos para sus clases virtuales.

En medio de esta investigación también notaron que la mayoría tenía acceso a internet prepago y no siempre contaban con megas para ver tutoriales en Youtube; sin embargo, casi todas las operadoras que brindan servicios en el Perú ofrecen Whatsapp gratis durante todo un mes por una recarga mínima de S/ 5.

Tras analizar esta información es que a finales del 2020 se realizó el primer piloto de Musa, una startup que brinda micro aprendizaje móvil a través de un chatbot en WhatsApp.

La edtech quedó entre los diez finalistas del TPrize Challenge, un concurso internacional que premia iniciativas de innovación educativa.

aprender por whatsapp

Para “Edtech: Democratización la educación en Perú”, conversamos con Mónica Ramos, cofundadora y CEO de Musa.

¿Cómo empezaron a conseguir usuarios que se animaran a utilizar Musa?

La forma en la que llegamos a los usuarios es a través de las organizaciones. Hoy por hoy trabajamos tanto con empresas como con ONGs que tienen a beneficiarios con estas características: acceso restringido a equipos e internet. Hemos trabajado el año pasado con el programa Guerrero Emprendedor de Naciones Unidas, con la ONG Hábitat para la Humanidad y estamos cerrando un proyecto piloto como la ONG Socios en Salud y el Ministerio de Salud para la capacitación de agentes comunitarios.

En cuanto a las empresas, estamos trabajando con Sinba, con la Universidad Continental y estamos haciendo alianzas con otras instituciones.

Lo que hacemos es complementar los cursos que nos mandan las organizaciones con un par de cursos más genéricos enfocados en el desarrollo personal, contenido más transversal que le es útil a todo el mundo. En los cursos demo tenemos un tutorial de cómo hacer recibos por honorarios, mindfulness y un refuerzo de qué hacer en caso de sismo.

¿A qué dificultades se han enfrentado en el corto tiempo que viene desarrollándose esta edtech?

El reto más grande ha sido la tecnología porque tuvimos que hacerla desde cero. Al ser un equipo que viene más del sector educación nos ha costado encontrar el talento local para armar la tecnología, felizmente la virtualidad hace que se pueda explorar talento también fuera de Perú.

Hoy por hoy ya nos encontramos diseñando una segunda versión de la solución tecnológica que esperamos tener lista a finales del primer semestre de este año.

A nivel personal y profesional, ¿qué ha significado para ti iniciar este emprendimiento?

Yo vengo del sector agro, mi emprendimiento anterior tenía que ver con sistemas productivos en café y la edtech ha sido un proceso de aprendizaje, la mente humana es mucho más compleja que los sistemas industriales y productivos.

A mí me encanta el reto que significa resolver problemas sociales a partir de generar empresa, pero sin dejar de lado la sostenibilidad económica. Este reto es bastante interesante.

Mónica, ¿qué aspectos consideras que se deberían mejorar en el ecosistema edtech peruano?

Es difícil aislar el ecosistema edtech del resto del ecosistema tecnológico. Creo que hay mucho potencial por desarrollar, sobre todo fuera de Lima porque tradicionalmente todos los primeros recursos que se asignan para emprendimiento terminan cayendo en la capital.

Nos faltan estas organizaciones que nos empujen a tener orden y no perder de foco el tema de la sostenibilidad financiera, porque a veces los emprendedores sociales nos vamos mucho por el impacto y nos olvidamos que para escalar necesitamos tener sostenibilidad económica.

musa cursos
Musa quedó entre los diez finalistas del TPrize Challenge, un concurso internacional que premia iniciativas de innovación educativa.

¿Qué debe hacer el Estado y la empresa privada para impulsar startups educativas?

Siempre se puede hacer más desde el Estado, la empresa privada y la academia, cada uno tiene un rol. El Estado, más allá de dar financiamiento, tiene el rol de generar políticas públicas que promuevan o faciliten la vida del emprendedor. Estamos hablando, por ejemplo, de la ley BIC, propuesta impulsada por Sistema B.

El Gobierno también podría darnos acceso a recursos no financieros, estamos hablando de que haya un CITE (Centro de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológica) enfocado en educación y no solo en tecnología, así los emprendedores que tal vez no tenemos recursos para contratar a una gran consultora podemos acercarnos y recibir ayuda para hacer nuestro primer prototipo por un precio más cercano. Es decir, hace falta generar pequeños laboratorios a donde un emprendedor se pueda acercar y recibir soporte en la parte tecnológica.

La empresa privada debe buscar como proveedores a empresas edtech, engancharnos en su cadena de valor. Por el lado de la academia es necesario identificar qué es lo que funciona y difundirlo, ese es su rol, pero lamentablemente mucha de la experiencia en emprendimiento social es muy de boca a boca, uno aprende en los eventos. En el Perú no se genera mucho conocimiento relacionado a qué funciona en nuestro ecosistema, no se reporta cuál es la fórmula para ser un emprendedor exitoso con impacto social.

Las universidades podrían aportar esto, considerando que muchas de las incubadoras que existen actualmente están dentro de ellas, incluso en estas incubadoras podría identificarse qué funciona.

¿Cuáles son los planes a futuro de Musa?

Queremos seguir creciendo. Actualmente nuestros clientes son las organizaciones, pero en nuestro siguiente plazo está llegar a las personas, queremos ser el primer escalón de aprendizaje a través de Whatsapp. Buscamos darle a las personas la oportunidades de mejorar sus talentos y que luego se animen a probar otras plataformas un poco más complejas, porque Whatsapp tiene sus limitaciones como cualquier canal de texto.

Con respecto al alcance regional, actualmente estamos en Perú, pero sí estamos mirando al mercado latinoamericano para crecer porque la problemática la compartimos con países vecinos.

Para finalizar, ¿qué consejo le darías a un emprendedor que quiere iniciar una edtech en el Perú?

Si es emprendedor por primera vez, le diría que conecte con otros emprendedores que ya han caminado y que aprenda de ellos porque a veces creemos que vamos a descubrir la pólvora, pero ya mucho del camino está hecho y uno puede aprender de las personas que ya han desarrollado un emprendimiento.

Hablar con personas que están desarrollando cosas similares es elemental, así también se puede encontrar potenciales aliados.

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