Empanacombi: “El empresario peruano debe ser entrenado para la resiliencia”

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En el 2012, Cynthia y Carlos decidieron empezar una empresa para apoyar a Nataly, una persona con síndrome de Down que no conseguía trabajo por su condición. Lo que empezó como el fin de ayudarla, terminó en la historia de una empresa con casi 9 años en el mercado.

Nataly es una persona con síndrome de Down muy capaz, proactiva y disciplinada, pero cuando tuvo que tocar puertas para conseguir trabajo, muchas no se abrieron debido a su condición. Esta realidad molestó mucho a los esposos Cynthia (hermana de Nataly) y Carlos, quienes en el 2012 decidieron pasar de la indignación a la acción y empezaron Empanacombi, una empresa social que emplea a trabajadores con habilidades diferentes.

Ese mismo año ganaron el Premio Para Quitarse el Sombrero (PQS), capital semilla que los ayudó a crecer y lo que empezó con el objetivo de ayudar a un familiar, terminó en la historia de una empresa con casi 9 años en el mercado que no solo emplea a trabajadores con síndrome de Down, sino también con diagnóstico esquizofrénico, discapacidad auditiva e intelectual, autismo, entre otros.

Actualmente, Empanacombi ofrece empanadas criollas, con queso, veganas, pan, galletas y más. Ha empleado a más de 70 personas con discapacidades y al mes, más de 10 mil clientes confían en sus productos.

Por el especial “Emprendedores transformando el Perú”, conservamos con Carlos Sánchez, CEO de Empanacombi, para conocer su experiencia como empresario social.

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Equipo de Empanacombi

Carlos, ¿por qué apostaste por un emprendimiento social?

Desde que estaba en la universidad traté de tener negocios. Evidentemente en algunos me ha ido bien y otros los he tenido que cerrar, pero poder hacer cosas propias siempre me gustó, y también busqué hacer cosas en los sectores que me fascinaban, como es la gastronomía. El tema social lo veíamos muy importante, pero un poco separado porque la empresa busca utilidad y rentabilidad.

En Empanacombi encontramos la fórmula perfecta para hacer las dos cosas que nos apasionan en un solo trabajo: tener una empresa que genera impacto social. Medimos nuestro éxito en cómo y en cuánto impactamos a distintas personas.

¿Cuáles consideras que han sido los principales obstáculos a los que te has enfrentado a lo largo de estos 9 años?

De hecho, ser formales en este país es complicado, pero nosotros desde el día uno empezamos con todo esto. Hay muchas trabas, a veces burocráticas, hay impuestos y obligaciones que tenemos como empresa y si para un empresario normal ya es difícil formar un negocio, para un empresario social, que no solamente cuida el crecimiento, sino también su impacto, es un reto un poco más difícil.

Esto es un reto, pero uno positivo porque nos permite innovar. Todo el equipo siempre está pensando no solo en hacer bien las cosas desde sus profesiones, sino también en cómo impactan en las vidas de alguien más. Y es que tenemos el compromiso de que todo lo que hacemos sirva para que personas con discapacidad tengan autonomía, economía y que sean más felices.

Carlos, ¿cómo tu emprendimiento logró alcanzar la sostenibilidad?

La alcanzamos con mucho esfuerzo a través de la venta de nuestros productos. Además, hemos tenido la oportunidad de, por ejemplo, contar con el financiamiento que nos dio el Premio Para Quitarse el Sombrero y otras organizaciones. Nos ha ayudado un montón levantar este tipo de fondos por el modelo de negocio social que tenemos.

Luego viene la responsabilidad de estar en verdes, esto demanda bastante esfuerzo. También nos ha ayudado el hecho de que el mercado haya recibido nuestra propuesta, nuestros productos y nuestros servicios con mucha aceptación. Hoy en día Empanacombi es autosostenible, estamos acariciando el equilibrio que nos ha costado recuperar después de la cuarentena por la pandemia, ese fue un golpe último.

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Empanada de lomo al jugo

Supongo que los primeros tres meses de la pandemia fueron los más difíciles para Empanacombi, ¿cómo se adaptaron a la nueva normalidad?

A parte de ser un equipo joven, disruptivo y atrevido, siempre tuvimos la visión de movernos rápido y adaptarnos. Y si bien la pandemia fue un problema enorme, ya estábamos entrenados para la resiliencia, creo que el empresario peruano tiene eso.

Desde el primer día Cinthya y yo nos pusimos el reto de pensar en estrategias comerciales que nos permitieran percibir ingresos sin operar porque la operación de alimentos no se puede hacer en home office. Lo que parecía que iban a ser dos semanas luego se dilató un mes, dos meses y bueno, la estrategia nos sirvió para aguantar todo este tiempo. ¿Y en qué consistía? En vender empanadas o cualquiera de nuestros productos, cobrar en ese instante y entregarlos al final de las restricciones, se llamaban “Las empanadas del futuro”.

Grata fue nuestra sorpresa al ver que las personas no solamente estaban deseosas por nuestros productos, sino también lo fidelizadas que estaban con nuestra marca y lo mucho que creían en nuestro proyecto y nuestra visión. Era súper conmovedor ver cómo las cuentas de la empresa se llenaban sin mover un solo dedo y con mensajes alentadores de “vamos, muchachos, no van a caer”.

Todos estos ingresos los destinamos a nuestros trabajadores, y es que como empresa inclusiva teníamos que guardar esa coherencia y no dejarlos sin ingresos en los días más difíciles. Ninguno fue despedido ni suspendidos ni nada, pudieron recibir sus sueldos en esos días de tanta incertidumbre.

Luego también vino todo el tema de diversificar productos, canales, medios y adaptarnos a las nuevas formas de hacer negocios hoy en día.

¿Qué consideras que debería hacer, tanto el Estado como la empresa privada, para apoyar emprendimientos sociales?

Nos deberían incluir en su cadena de valor. Si los empresarios sociales que hemos empezado hace algunos años nos involucramos en toda su cadena de valor, ya sea como proveedores o como aliados, nos van a ayudar un montón a crecer y a parte nosotros los vamos a ayudar también a tener impacto.

Muchas empresas como Empanacombi pueden aportar y sumar a su cuota de responsabilidad social, podemos ser canales de responsabilidad social y lo digo porque algunas empresas apuestan por nosotros y se percibe que el beneficio es para ambos.

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Fachada de la tienda Empanacombi

¿Qué unidades crees que debería tener un emprendedor social?

Creo que como todo emprendedor debe ser constante. Más allá de la formación y la inteligencia, una de las cosas que más escasea es la constancia. La mayoría de amigos emprendedores sociales que tengo poseen esa cualidad.

Además, deben ser sensibles a alguna problemática social porque de eso se trata, en la empresa social tienes que poner tu granito de arena para solucionar una problemática social o ambiental.

Finalmente, ¿qué le aconsejarías a un peruano que está pensando en iniciar una empresa?

Le diría que se rodee de gente clave, esto es muy importante, sobre todo en los inicios. Además, también debe tener claridad y poder equilibrar su objetivo rentable con su objetivo social, que nunca pierda de vista ninguno de los dos porque son interdependientes. 

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