Vaneza Caycho: “Ahora hay más mujeres que se atreven a emprender porque ya nadie les cierra las puertas”

emprendedoras peruanas

Vaneza Caycho es fundadora y CEO de iFurniture, plataforma de comercio electrónico para el diseño personalizado de mobiliario a través del uso de la carpintería digital.

El 8 de marzo de 1908 ocurrió un suceso que marcó la historia del trabajo en el mundo entero: 129 mujeres murieron en un incendio en la fábrica Cotton, de Nueva York, Estados Unidos, tras declararse en huelga. ¿El motivo? Buscaban la reducción de la jornada laboral a 10 horas y un salario igual al de los hombres que hacían las mismas actividades.

Con este antecedente, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó oficialmente el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer.

En la actualidad, la fecha sirve para conmemorar la lucha por la erradicación de la violencia de género y lograr la igualdad entre mujeres y hombres, pues estas últimas continúan desarrollándose en ambientes sociales, económicos y políticos desfavorables.

En medio de esta fecha PQS ha decidido lanzar el especial “Mujeres de negocios”, en el que conversamos con ocho mujeres emprendedoras y sus experiencias en el mundo de los negocios.

Una de ellas es Vaneza Caycho, fundadora y CEO de iFurniture, plataforma de comercio electrónico para el diseño personalizado de mobiliario, a través del uso de la carpintería digital.

La arquitecta ha recibido el reconocimiento especial como Mujer Emprendedora en el encuentro APEC 020 Summit 2018, celebrado en Taiwán. Asimismo, recientemente fue elegida y premiada por Globant con el “Women that Builds Awards”.

carpinteria digital

Vaneza, ¿cómo te defines a ti misma?

Soy Vaneza Caycho Ñuflo. Estudié la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional Federico Villarreal, pero he estado vinculada desde hace muchísimo tiempo (antes de mi carrera) con la industria de la madera. Mi padre y mi abuelo han ejercido la carpintería y la construcción desde hace muchos años y por eso me he especializado mucho en ese rubro, pero ahora en estos tiempos le incluí tecnologías digitales.

Y por eso es que tu emprendimiento está relacionado con la carpintería, pero ¿cómo te animaste a iniciar iFurniture?

iFurniture nace de una herencia familiar apuntando a ser una startup, un emprendimiento con base tecnológica que puede replicarse en cualquier parte del mundo.

Esto partió porque cuando estudié Arquitectura y me especialicé en diseñar y fabricar muebles con madera junto a mi abuelo, me di cuenta de que todo era muy clásico, entonces no encontraba algo más innovador en el oficio.

En el año 2011 conocí la fabricación digital y los FabLabs, que son laboratorios para producciones automatizadas. Es un mundo que nace en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) como un laboratorio donde se experimentan producciones con máquinas controladas por computadoras, donde sistematizas procesos y luego lo puedes aplicar a muchas industrias, una de ellas es la carpintería.

El FabLab como concepto llegó al Perú en el año 2011. Me invitaron a un congreso mundial y pude ver toda la tecnología que estaba llegando a nuestro país para temas de productividad, así me di cuenta de que eso era justo lo que yo venía buscando.

Antes de crear iFurniture tuve que estudiar, investigar y aprender a usar esas tecnologías. Yo entré a un laboratorio de investigación, y en el año 2012 y 2013 empecé a investigar en madera, miré referencias mundiales. Un año después llevé el Fab Academy, el curso donde aprendes a utilizar estas tecnologías de manera oficial.

Como parte del curso desarrollé un proyecto: un mueble interactivo que tenía electrónica, luces y música, que era parte de ponerle un poco más de innovación al producto. El mueble quedó como uno de los 10 mejores proyectos y en mi graduación en Barcelona yo propuse integrar las técnicas que ya estaba manejando con lo tradicional.

Cuando llegué a Lima entendí que no quería seguir haciendo algo clásico y que no era la persona que iba a ir a una empresa a trabajar en horario de oficina. Había descubierto cosas interesantes y las quería aplicar en el ahora, así fue como me volví emprendedora.

No teníamos fondos, no teníamos dinero para empezar. Yo convoqué a algunos amigos, les iba explicando mi proyecto, así encontré una amiga a la que le interesó. En el 2015 ganamos el financiamiento de Startup Perú de capital semilla.

Los FabLabs, laboratorios para producciones automatizadas de diferentes industrias, llegaron al Perú en el 2011.

Vaneza, ¿cómo funciona iFurniture?

La idea inicial de iFurniture es ser una plataforma de muebles personalizados. Es decir, un usuario puede buscar un mueble por internet en nuestra plataforma, cambiar las medidas acordes al espacio que tiene en su casa, el color según la decoración, el tapiz, el material y cuando termina el proceso, lo pide online y lo paga a través de un ecommerce.

Nosotros no centralizamos la fabricación, sino que trabajamos con una metodología que se llama fabricación local distribuida, una forma de generar una red de fabricantes que permite que donde se encuentre localizado el usuario que está comprando el mueble haya un fabricante que tenga todas las capacidades de la carpintería digital para atender el pedido, elaborarlo y despacharlo en su sector. 

A lo largo de estos siete años que vienes emprendiendo, ¿cuáles han sido las mayores dificultades a las que te has enfrentado?

Hay muchos desafíos. Uno de los más grandes que teníamos era el temor del usuario de consumir por internet un producto físico. Sin embargo, la pandemia eliminó esta problemática porque muchas personas que nunca habían comprado vía online comenzaron a hacerlo, y no solo así, sino que también empezaron a comprarle a marcas que no conocían. Así fue como se resolvió este desafío.

Otro gran desafío es la tecnología en el Perú. En temas de producción de muebles, la tecnología en nuestro país todavía no es como nos gustaría que fuera, hay mucha desactualización, muchos muebles son importados y los que se fabrican manualmente son muy clásicos.

Si un cliente está en Madre de Dios y quiere comprar un mueble, no hay un carpintero en esta región que tenga las capacidades tecnológicas de hacerlo allá, tendríamos que crearlo en Lima y enviarlo, y ese no es el modelo que buscamos.

El carpintero que quiere subirse al coche tecnológico de iFurniture, por lo general, no tiene este conocimiento en tecnología, entonces tenemos que explicarles los procesos y hacer una capacitación antes de que entre al negocio.

Si tuvieras que mencionar un error y un acierto que has tenido como emprendedora, ¿cuáles serían?

Yo creo que fue un error el considerar todos los consejos. En un punto donde estábamos desarrollando mucho, empezamos a recibir consejos de varias personas a la vez, entonces nos desenfocamos de lo que queríamos realmente.

El error fue haberle hecho caso a todos porque mientras uno nos decía “sigue por acá”, otro nos decía “sigue por allá”. Todo el mundo veía que crecíamos y nos daban recomendaciones en distintas direcciones. Al final nosotros empezamos a hacer todo olvidando nuestro propio rumbo y esto nos quitó tiempo.

Llegó un momento en el que paramos, nos reunimos para hablar de lo que realmente queríamos para iFurnature porque habíamos olvidado nuestro propósito, después de esto rediseñamos el concepto. La lección es que siempre hay que hacerle caso a nuestras condiciones.

En cuanto a los aciertos, nosotros somos una familia, no nos tratamos como jefe o empleado, sino que siempre fomentamos la colaboración, le decimos a las personas que aporten sus ideas. Lo hemos fomentado desde el primer día que nacimos y hasta el día de hoy lo conservamos.

Queremos que iFurniture irradie no solo por ser una empresa con fines de lucro, sino que resalten otros factores importantes como el impacto social, tecnológico y la contribución con la industria, porque no somos competencia de la carpintería, sino que hemos llegado con ganas de ayudar a mejorarla.

A nivel profesional y personal, ¿qué ha significado para ti iniciar una empresa?

A nivel personal, un cambio de hábitos. Ser empresaria es uno de los retos más grandes que he tenido en mi vida. Empecé a hacer cosas que no pensé que iba a hacer, y esas cosas nuevas que llegan, que son inesperadas y que yo las empiezo a adoptar en función a algo que queremos en el equipo, fue como un cambio total de vida. Es bastante inversión de tiempo, de dinero.

En un momento la dedicación que le tenía a la startup fue intensa, desde 6 de la mañana hasta las 10 de la noche, incluido sábados y domingos. El desafío fue manejar esto paralelo a mi vida personal.

A nivel profesional, es lo mejor que me ha pasado, me ha abierto muchas puertas profesionales, somos muy considerados en la industria, hemos recibido muchos reconocimientos por el trabajo que hacemos y los hemos ganado porque buscamos crecer, tener buenas habilidades. El año pasado representé a mi equipo para el Woman Digital Lider y gané el primer puesto a nivel mundial, esto para nosotros ha sido un logro increíble.

carpinteria digital
“No somos competencia de la carpintería, sino que hemos llegado con ganas de ayudar a mejorarla”, asegura Vaneza Caycho.

¿Consideras que es difícil emprender para una mujer en Perú?

Podría decirte que hace unos años sí, cuando comencé, pero creo que ahora hay mucha más equidad y las mujeres no se han sentido menos en el momento en que la pandemia nos dio la posibilidad de emprender de formas diferentes.

Yo vi a muchas emprendedoras que comenzaron a generar negocios pequeños y nadie les dijo que no, ni nadie les cerró las puertas. En Women Makers y Fab Women nos dimos cuenta de que las emprendedoras en la pandemia no tuvieron desafíos de paradigmas sociales, eso se validó, entonces yo puedo decir ahora que en estos tiempos no es difícil ser una emprendedora. En mis tiempos, en las promociones de emprendedores, el 80 o 90 % eran varones, así se percibía la inequidad, pero tampoco es que ahora esté 50 y 50.

Pero también varía conforme a las industrias. Las mujeres suelen tener menor participación como fundadoras de emprendimientos tecnológicos o financieros.

Esto sí es muy cierto y esto lo heredamos. Esta sociedad de desigualdad de género la heredamos desde hace muchos años, está habiendo un cambio bastante considerable, pero creo que es muy orgánico. Igual actualmente sí hay fomento de la participación de la mujer en el emprendimiento.

Vaneza, ¿recuerdas algún evento en el que hayas sido discriminada por tu género en el mundo de los negocios?

No directamente. Yo entré a la industria de la carpintería y la han gobernado hombres durante muchos años, entonces era poco creíble que de pronto llegue una mujer chiquita y menudita como yo a proponer cosas grandes. Hubo personas que me decían que no lo iba a hacer, que era demasiado loco, que no se iba a lograr.

No sentí una discriminación brusca, pero sí sentí poca credibilidad. Me tocó demostrar que la tecnología podía lograr esos cambios, seas hombre o mujer.

También fui muy estratégica, yo creé un programa de diseñadoras carpinteras donde solo entran mujeres. Hice cosas para demostrar que no era Vaneza sola con un montón de carpinteros, sino que éramos muchas mujeres en la industria.

¿Cómo se llevó a cabo este programa de diseñadoras carpinteras?

Yo animé a colegas arquitectas, a quienes les gustaba la madera, para hacer un programa donde yo les enseñaba carpintería digital solo a mujeres y ellas me ayudaban un poco a diseñar los muebles.

Yo les enseño gratis como empresa porque después ellas entran al modelo de negocio y forman parte de la red de diseñadores. Las diseñadoras dejaron de ser profesionales de lápiz y de computadora y se animaron a ir a un taller, cortar madera, armar cosas y hablar con el carpintero, así lo empiezas a sacar del espacio de siempre hablar con chicos.

Vaneza, ¿qué consejos le darías a una mujer peruana que quiere iniciar un negocio?

Siempre he sentido que tenemos una cultura que nos brinda la información. Desde la escuela vas a un aula y el maestro te brinda la información, pero en la actualidad esto ha cambiado, ahora nosotros encontramos la información en plataformas digitales, entonces el principal consejo que yo puedo dar es buscar cómo crecer.

Hay muchos libros, incubadoras, talleres virtuales gratuitos, diplomados, capacitaciones, hay un montón de información. Hay una etapa antes de emprender donde hay que aprender un montón, este periodo es importante.

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