Agros: “El sector desconectado de internet y de los bancos representa una oportunidad gigante para todas las fintech”

agros robinson lopez entrevista

Agros inició en el 2019 con el objetivo de conectar a los agricultores con sus clientes,sin la necesidad de contar con internet o tener un smartphone. Dos años después, ya apoya a más de 3000 productores en regiones como Piura y Cajamarca.

De acuerdo con el INEI, al 2020 solo el 26% de las personas que viven en zonas rurales tenían acceso al servicio de internet, versus el 70% de personas de zonas urbanas que usa ese recurso digital. A esto se suma que solo el 20% de la población rural está bancarizada, es decir, solo 2 de cada 10 peruanos de estas zonas –en su mayoría agricultores- pueden acceder a préstamos y otros servicios bancarios.

Al ver esta problemática es que Robinson López y Hugo Piñarreta decidieron iniciar Agros, una fintech que conecta a los agricultores con sus clientes sin la necesidad de contar con internet o tener un smartphone.

El emprendimiento se puso en marcha en el 2019 luego de ganar la competencia regional de tecnología del Michigan Institute of Technology (MIT) y obtener el premio en la categoría “Acceso a la Tecnología”.

Dos años después, Agros cuenta con más de 3000 productores en regiones como Piura y Cajamarca y vienen trabajando en la expansión hacia otras zonas como Huancavelica y Ayacucho. Asimismo, han descubierto que todos los productores rurales tienen problemas similares, por lo que buscan trabajar con quienes se dedican a la producción de fibra de alpaca, pescadores artesanales, productores de cuyes y más.

Para “Fintech acelerando el Perú”, PQS conversó con Robinson López, cofundador y CEO de Agros.

Cuéntanos, ¿qué los impulsó a apostar por un negocio propio y crear Agros?

La oportunidad en el sector rural es más grande que en otros porque la población rural en el Perú tiene mucha representatividad. Por ejemplo, en Cajamarca el 70% de la población es rural y, sin embargo, la infraestructura de internet solo llega a menos del 15% en algunas zonas.

Por la pandemia todo se digitalizó, desde el trámite para sacar tu DNI en Reniec hasta algo más completo, ¿tú te imaginas la barrera que se generó con la población que estaba desconectada de todos estos servicios? Pero la economía sigue moviéndose y el sector rural continúa representando gran parte de la misma, entonces la oportunidad que vimos se vio más reforzada en pandemia, pero no trabajamos con ellos solo por la oportunidad comercial, sino también porque cuando ves un problema, algo te mueve a hacer algo distinto para resolverlo.

¿Ustedes ya tenían relación en el sector rural antes de iniciar Agros o cómo nació su interés por este?

Tanto Hugo como yo tenemos una historia muy familiar con el campo: el papá de Hugo era asistente técnico y mi abuela era productora en el norte de Piura. Desde pequeños estuvimos relacionados con la agricultura, pero como crecimos en la ciudad, nos desvinculamos de ella.

En nuestro primer emprendimiento decidimos hacer tecnología para el sector agrícola. Empezamos con la gran agricultura y trabajamos con clientes gigantes, ya estábamos en Argentina y Chile. Mientras desarrollábamos este negocio, mi abuela falleció y ella era la que tenía las tierras (tres hectáreas), y como ninguno de mis tíos conocía el trabajo del campo, me propusieron que sea yo quien se encargue de esto.

Con mi socio fuimos a ver el campo y nos chocó mucho la realidad. Nosotros veníamos de trabajar con Concha y Toro en Chile donde se estaban construyendo robots para cosechar, y en el campo peruano las casas seguían siendo de caña, las cocinas de barro y leña, ahí nos dimos cuenta que el sector rural no había avanzado en nada.

Luego de esta experiencia decidimos liquidar nuestra empresa y aplicar todo lo aprendido para solucionar el problema de la gran desconexión entre el mundo digital y tecnológico con la agricultura familiar o la economía rural. Parecía imposible al comienzo, pero poco a poco empezamos a tener más evidencias de que había maneras de hacerlo viable y bueno, aquí estamos luego de 2 años, más convencidos que nunca.

Robinson, ¿cómo fue que decidiste apostar por un negocio propio?

Mi socio siempre fue emprendedor, pero yo era más académico, era profesor e investigador en una universidad. Lo que me pasó fue que luego de varios años de trabajar en proyectos de investigación solo se quedaban en un documento, en una buena publicación, pero la gente no sabía lo que investigábamos y eso me frustraba.

Un día conversé con Hugo y me dijo que en mis investigaciones había una oportunidad comercial, entonces nos animamos a hacer algo. Así fue como empezamos una consultora de innovación hace 8 años, luego de 3 años abrimos la primera startup y ahora estamos con Agros.

Para mí el salto de la academia al emprendimiento fue radical, pero ha sido un bonito aprendizaje y creo que esa es la manera de hacerlo. A veces también creemos que emprender es algo netamente de negocios, pero igual tiene mucho de método científico, hay que experimentar, poner hipótesis, testear, validar y crecer. Me di cuenta que también sumaba mucho mi pasado en libros.

¿Qué ha significado para ti empezar una empresa tecnológica en el Perú?

Cuando estaba en la universidad, conversé con un amigo alemán y él decía que acá los ingenieros debían ser felices porque en Alemania todo estaba hecho, en cambio en el Perú se podían crear cosas nuevas. Estas palabras me rompieron el chip.

Ahora está cambiando, pero antes nos formaban para ser un ingeniero que trabaja en una empresa grande, para ser competitivo, para escalar… Esa era la doctrina de un ingeniero exitoso, a mí nunca me dijeron que yo podía emprender y solucionar un problema de la región donde vivía. Fue algo que descubrí en el tiempo, fue difícil, hay muchos desafíos, pero también oportunidades.

Al principio fue muy complicado porque los inversionistas desconfiaban mucho de la tecnología hecha en Perú. Es más, cuando fuimos a Chile se preguntaban por qué esto lo habían hecho en Perú y no en Argentina. ¿Por qué? Porque en el Perú no tenemos esta historia de ser emprendedores tecnológicos. Costó cambiar ese paradigma mental, pero lo hemos logrado.

Nosotros queremos tratar de alivianar la tierra para el camino de los siguientes emprendedores y que haya evidencia de que se puede hacer tecnología en nuestro país.

Además de la desconfianza de los inversores, ¿cuáles consideras que han sido los otros retos a los que ha tenido que enfrentarse Agros?

Hay dos retos súper importantes a nivel de cualquier solución en el espacio rural, la primera es tecnológica si quieres escalar, y la segunda es un desafío de confianza.

Parece trivial, pero no es lo mismo hacer una solución para usuarios urbanos que para rurales, es bien difícil que te crean y confíen en ti porque, para empezar, te ves distinto a ellos, te vistes y hablas diferente. Por el lado de los clientes también fue difícil, llegábamos y les decíamos: “Mira, aquí está toda la información de estos agricultores, confía en ellos”, pero era complicado.

Es decir, la confianza la tuvimos que construir con relaciones de cara al agricultor y con tecnología de cara a los clientes.

¿Cómo se logró esto?

Por un lado, utilizamos tecnología blockchain desplegada por el Banco Interamericano de Desarrollo, esto genera confianza de que toda la información que está en nuestro sistema no es modificada, todo es transparente y cualquier cambio en la información es evidente para todos los miembros.

Y por el otro lado, tuvimos que aprender a comunicarnos con el agricultor, aprender a llegar a ellos desde su realidad.

¿Qué aspectos consideras que debería mejorarse en el ecosistema fintech del Perú?

En general, creo que el sector no bancarizado o no digitalizado es grande. Como país sabemos que nuestra economía es informal y este es un mercado gigante, es decir, los préstamos, las ventas, los adelantos que se generan en el espacio rural son muchísimos, son microfinanzas, pero es mucho volumen. Tenemos más de 2 millones de unidades productivas agrícolas en Perú, estamos hablando de más de 10 millones de familias que viven en una economía que está desconectada del sistema bancario.

En varios países de Latinoamérica, el sector desconectado representa una oportunidad gigante para todas las fintech. India es un país que lo entendió hace muchísimos años, ahí las soluciones fintech para el sector no bancarizado son gigantes.

Deberíamos ir hacia esa línea, democratizar el acceso a los servicios financieros es uno de los enfoques que tenemos ahora que empujar desde el sector fintech. No solamente estás llegando a un mercado donde no hay nadie, si no estás creando y fidelizando usuarios porque tú eres el primero que les llevó a un servicio.

¿Qué planes de crecimiento tiene Agros?

Hemos encontrado que todos los sectores rurales tienen varias similitudes. Si bien ya nos hemos posicionado en regiones como Piura y Cajamarca, Huancavelica y Ayacucho son zonas en las que estamos empezando a crecer porque la desconexión de internet es muy fuerte. La meta es seguir creciendo, tenemos a más de 2 millones de productores que nos están esperando.

Además, ahora mismo hemos encontrado otro negocio en la conexión del sector productivo con oportunidades comerciales de agroexportación. Hay empresas exportadoras que también buscan conectarse con productores, antes viajaban, iban a ver al productor, evaluaban su campo y cerraban acuerdos comerciales, las limitaciones del COVID-19 hicieron esto mucho más desafiante, pero seguía habiendo la necesidad. Esta oportunidad está cada vez más fuerte y es donde estamos incluyendo nuestros servicios, y es que cuando el usuario es digital lo puedes hacer parte de cualquier servicio, es decir, puede ser parte de la economía del mundo.

Empezamos con servicios en Perú, que era obviamente la primera elección, pero ahora la tecnología que estamos incluyendo nos permite poder escalar y conectarlos con servicios en otros países.

Para terminar, ¿qué le aconsejarías a un emprendedor que busca iniciar una fintech en el Perú?

Lo primero que le diría es que a nivel de fintech existe la oportunidad del sector no bancarizado, de la llamada “base de la pirámide económica”. No nos vayamos solamente a lo sexy, al nuevo tipo de crédito, la nueva tarjeta, ya que somos un país con una base económica informal donde la oportunidad es gigante.

El segundo consejo es que se enamoren del problema que quieren solucionar. Cuando nos enamoramos de la solución y no funciona, creemos que el usuario no entiende, pero olvidamos que la solución puede variar, lo que no puede cambiar es el problema que quieres resolver. Tienes que pensar en las personas a las que les quieres generar valor.

Total
1
Shares
Post previo
amparo nalvarte entrevista b89

B89: “El emprendedor debe hacer de la regulación su aliada”

Post siguiente
edson campaña securex entrevista

Securex: “El hecho de comenzar primero te da la ventaja de conocer más al usuario”

Related Posts