Silabuz: “El reto sigue siendo generar aprendizaje real a través de herramientas digitales”

silabuz

Desde el 2016, Silabuz viene acercando la programación y las ciencias de la computación a niños, adolescentes y adultos. La pandemia aceleró su crecimiento, por lo que en este tiempo ha logrado educar a 25 mil estudiantes.

Programar es una lengua que conecta a los creadores con el mundo y, además, es una fuente de innovación. Muchos países conscientes de ello ya están implantando cursos de programación en los colegios. En Estados Unidos, por ejemplo, Barack Obama impulsó su enseñanza en las escuelas desde el 2016, sin embargo, en América Latina el panorama es completamente diferente.

El ingeniero industrial Alonso Mujica se dio cuenta de esta problemática y, en el 2016, decidió dejar su emprendimiento tecnológico llamado Timov y empezar Silabuz, una startup que busca acercar la programación y las ciencias de la computación a niños, adolescentes y adultos.

Mujica inició este negocio con financiamiento propio y con el paso de los años la empresa se hizo autosostenible, pero esto no era suficiente, así que decidió postular a Startup Perú, Startup Chile y otras aceleradoras. La del gobierno chileno fue la única que lo aceptó, así inició en el sur el crecimiento de la edtech.

programacion niños

En el 2018, Alejandra Puente fue invitada como jurado a una hackaton con niños que debían resolver problemáticas sociales, como la desigualdad de género, apoyados en la tecnología. Esta experiencia fue lo que necesitaba para virar del mundo de la comunicación a Silabuz, donde desde el 2020 se desempeña como cofundadora y Chief Marketing Officer.

Para “Edtech: Democratizando la educación en Perú”, conversamos con Alejandra Puente, CMO de Silabuz.

¿A qué retos profesionales te has tenido que enfrentar en Silabuz?

Desde el marketing el reto es evangelizar y poder hacer que más personas crean que la educación virtual es posible, que realmente instala capacidades y es una alternativa de crecimiento para muchos profesionales.

Estar en una startup en general incluye muchos cambios, mucha adaptabilidad, flexibilizar tus ritmos, romper el paradigma de todo lo que crees que conoces y funciona y volverte muy humilde en entender que puedes tener muchos conocimientos y pueden no servirte para nada. Uno cree que el conocimiento está en libros, en expertos, en mentores, en programas educativos y sí, en parte lo está, pero cuando estás en una startup el 80% del aprendizaje es la práctica del día a día.

Tú puedes aplicar el modelo perfecto, copiado de una plantilla de Harvard, pero a veces no funciona para tu segmento, para tu mercado, para tu cliente, entonces tienes que estar estudiando a tu público constantemente.

Alejandra, ¿cómo ha evolucionado Silabuz a raíz de la pandemia?

En el 2020 me uní para formar parte de la transformación digital de Silabuz, porque hasta ese momento todo lo relacionado a las clases se hacía de manera presencial, de hecho no existía mercado para venderle cosas online a los papás o a los colegios, y justo me uní para ese proceso de digitalizar toda la empresa en enero y en marzo nos cayó la pandemia.

El primer trimestre estábamos asustadísimos, pues nadie nos compraba, no había mercado digital para venderles a niños, pero cuando llegó la pandemia nuestros usuarios crecieron enormemente. Pasamos de tener 1100 estudiantes a 15000 en 8 meses y hasta el momento vamos algo de 25000 estudiantes.

En tus dos años como fundadora, ¿qué dificultades ha tenido que superar tu startup?

Si tengo que resumirlo, el reto más grande está relacionado con la rapidez con la que cambian las necesidades de los clientes en el mundo digital. Nunca están estáticas y lo ves en todas las empresas que tienen éxito, porque sacan constantemente productos nuevos, cuando te preguntas por qué, es probablemente porque se los piden sus clientes.

El segundo reto que yo he tenido es seleccionar talento que tenga el potencial para adoptar esta mentalidad, que no es fácil, especialmente en América Latina, y no porque no existan las capacidades, sino porque no se nos enseña esto desde chiquitos, la mayoría lo tenemos que aprender de grandes, cuando somos más tercos y nos cuesta más adoptar cosas nuevas, lo he vivido yo.

El tercer reto es incorporar dentro de la empresa una cultura ágil que esté dispuesta a hacer estos cambios y que pueda manejar emocionalmente ese nivel de inestabilidad, porque de forma recurrente se tienen estas crisis de que lo que ya se conoce ha cambiado. Luego lo importante es retenerlos, ya que quienes tienen dicho perfil hoy están muy demandados.

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Alejandra, ¿qué aspectos consideras que se deberían mejorar en el ecosistema edtech peruano?

Hay un reto muy grande en la educación en este momento que el sector de tecnología no ha resuelto: los índices de culminación de educación virtual siguen siendo muy bajos. Me parece que prepandemia solo el 3% de personas que se inscribía a un curso online lo terminaba y ahora ha subido a 7%, pero sigue siendo bastante bajo. El reto es aún mayúsculo para generar aprendizaje real a través de herramientas digitales.

Yo creo que estamos dando la talla. Hay muchas edtech que están haciendo las cosas bien, pero debemos mejorar la manera en la que evangelizamos a las personas sobre las oportunidades, porque no había una cultura de educación a distancia o digital antes de la pandemia en América Latina. Las empresas están tratando de mejorar eso y no sé si depende de ellas al 100%, creo que otros agentes también deberían involucrarse.

Entonces, ¿qué rol debe jugar el Estado y la empresa privada para impulsar startups educativas?

El Estado tiene que invertir mucho más en el acceso a internet de calidad, una conexión que no varía mientras más alejado estás de la urbe, esa es la manera de democratizar el acceso. También debe dar más oportunidades a través de las edtech para generar empleabilidad; por ejemplo, nosotros tenemos ahorita un programa con el Ministerio de Trabajo que tiene niveles de éxito muy elevados, entonces hay una oportunidad gigante en el Estado para generar empleo, instalar capacidades y promover la transformación digital para que como país no nos quedemos atrás.

Por parte de la empresa privada, creo que ellas se adaptan más rápido a estas cosas, ya que sus negocios dependen de eso, pero todavía no están confiando mucho en las edtech, todavía hay escepticismo, estaban acostumbradas a los programas de capacitación presenciales.

¿Cuáles son los planes a futuro de Silabuz?

Queremos desarrollar negocios en otros mercados, de hecho, ya hemos empezado en México y estamos teniendo clientes. Segundo, buscamos crecer este año por lo menos en 100% en comparación al año anterior.

¿Qué consejos le darías a un emprendedor que quiere iniciar una edtech en el Perú?

Es difícil dar consejos, pero le diría que empiece por un problema que tiene. Es difícil adaptarse a las necesidades del mercado, pero esto se vuelve mucho más fácil cuando tú tienes esta necesidad. 

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