¿Existe una movida de cine universitario en Chiclayo?

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Contestaré a la pregunta con pruebas: tres festivales de cine, un promedio de doce cortometrajes al año y muchos egresados de comunicación haciendo cine. Los pioneros fueron estudiantes de la Universidad…

Contestaré a la pregunta con pruebas: tres festivales de cine, un promedio de doce cortometrajes al año y muchos egresados de comunicación haciendo cine. Los pioneros fueron estudiantes de la Universidad César Vallejo. Cortos de vista fue el  primer festival universitario realizado en Chiclayo. La Universidad Señor de Sipán y la empresa Vídea 3.0 también tienen sus propios festivales: FOCUSS y El cine que nos mueve

¿Cuántas universidades apuestan por asignaturas vinculadas al cine? Son tres las escuelas que le dan continuidad en sus sílabos al cine. Por encima de los cursos está el atrevimiento de los profesores para promover que sus estudiantes venzan el conformismo. Y hay frutos: participación en festivales, proyecciones en eventos, intervenciones de espacio para proyectar cortometrajes, difusión en blogs y redes sociales, además de actividades para mostrar los trabajos y evitar que su destino sea el cajón del escritorio. Debo mencionar nombres de estos aliados del cine: Mauricio Burstein, Gisella Burga y Milton Calopiña.

¿Qué ocurre con los estudiantes que hacen cortos? Un negativo padre de familia diría que trabajan en otras áreas para hacer plata. Me alegra responder que tal prejuicio se está destruyendo. Muchos egresados emprenden negocios de productoras con éxito, prolongando de esta manera el cine universitario. A los ejemplos me remito: Llanki Cine Medios, con el western peruano Pueblo Viejo. Las empresas Vídea 3.0 y Watana, ganadores de muchos premios del Ministerio de Cultura DAFO.

Un punto aparte la labor del Cineclub de Lambayeque y del Cine Club USAT. Dos alternativas para ver, dialogar y reflexionar sobre el cine, espacios que alimentan el imaginario y el background de los futuros realizadores.

Se han hecho dos películas: ¡Vivir! y Proyección 19, pero aún falta más. La carga académica y la falta de equipos dificultan producir y llegar a las salas de cine. Pero la continuidad del corto asegura un futuro prolífico en el largometraje.  

Muchos de los chicos que producen cine en Chiclayo reniegan de la formación que las universidades les brindan. Les recuerdo que la Universidad les da apenas el 30% de formación y que ninguna escuela de comunicación es una “escuela de cine”. Nadie puede negar que el escenario en el que se acercaron al cine fue el universitario, así sea pequeño o grande el aporte. Entonces, ¿sin vincularse a la universidad hubieran desarrollado un proyecto cinematográfico? La semilla se siembra en las escuelas de comunicación con asignaturas de cine. Son los primeros pasos de un cine con estilo ‘amateur’ pero con un espíritu apasionado y creativo, de completa libertad, que no le rinde cuentas a nadie. Hay mucho por hacer, como vincular a las otras universidades que no producen, iniciar redes de contactos entre universitarios y autogestionar espacios de proyección, así como participar en festivales internacionales. De algo estoy completamente seguro, el cine universitario en Chiclayo tiene para rato. 

 

 

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