Interestellar: el amor supera el tiempo y el espacio

Redacción PQS
La nueva película de Christopher Nolan es épica por donde se le mire. Ciencia ficción, melodrama familiar y una…

La nueva película de Christopher Nolan es épica por donde se le mire. Ciencia ficción, melodrama familiar y una reflexión sobre las inefables coordenadas tiempo / espacio. El personaje masculino llamado Cooper (Matthew McConaughey) tiene una misión en el relato: salvar a la humanidad. Pero tiene una debilidad: el amor a su familia. El escenario en el que se mueve es ultra negativo: no hay alimento en la tierra y extrañas tormentas de polvo enferman a la población. La analogía es bíblica: en polvo eres y en polvo te convertirás. Eso lo sabe Nolan, quien prolonga sus dudas a través de personajes que enfrentan siempre a la ciencia versus la fe. Quizá de los terrenos más comunes y pantanosos en los que la humanidad se ha enfrentado desde hace dos siglos.

Cooper explora junto a sus compañeros un agujero de gusano que lo lleva a otras galaxias. Pretenden encontrar una “nueva tierra” para la raza humana. El viaje le permite conocer la mentira, la tristeza y la traición. El director se vale de una rigurosa investigación científica para hacer una gran metáfora sobre entender el sentido de la vida, sobre el inexorable paso del tiempo. Interestellar es de esas películas que filosofa sobre el amor filial. Si el amor es finito o infinito. Obliga al público a reflexionar sobre las prioridades en nuestras vidas. Cómo la entrega hacia el concepto de familia se impone frente a “verdades” científicas. Nolan es optimista. Tiene fe en la célula familiar. Es un soñador y cree que los sentimientos pueden romper las barreras de lo que la ciencia considera imposible. No habla de Dios, pero cree en la fuerza incontenible de la naturaleza y la bondad humana.

Más de un espectador

La película tiene dos tipos de espectadores. Los seguidores del director encontrarán sus típicos personajes obsesionados por lograr algo, movidos por un entorno familiar disfuncional o por un amor interrumpido. También los temas que le inquietan: una sociedad poco justa y realidades paralelas que son explicadas lo más racionalmente posible. El otro público es el que por primera vez conoce a Nolan. Lo experimenté en la función a la que asistí: cuatro espectadores salieron de la sala, otros estaban durmiendo y algunos conversando, como tratando de entender la excesiva y compleja información sobre física, agujeros negros y teoría de la relatividad. No puedo negar que el filme tiene un metraje excesivo, pero eso es también parte de las obsesiones de su director.

Las referencias

Inevitable comparar Interestellar con Señales de M. Night Shyamalan. En ambas películas hay un patriarca sosteniendo –con muchas interrogantes- una familia en un escenario apocalíptico. Para colmo, en un entorno de granjeros. También con la obra maestra de Kubrick, 2001 Una odisea en el espacio: sentido de la vida y robots con inteligencia artificial. Finalmente, reflexión al estilo de Tarkovsky (marcando las distancias) sobre todo en Solaris. Por último, aunque suene pretencioso, con El árbol de la vida, de Terrence Malick, por todos los cuestionamientos existenciales que se plantean; y con la ceremoniosa, Contact, basada en la literatura de Carl Sagan.

Lo que no me gustó

Nolan recurre a una fórmula gastada para finalizar Interestellar; el mismo recurso que utilizó en la Trilogía de Batman, en The Prestidge, Memento y en Inception. Un montaje trepidante, con música grandilocuente y emotiva. Y finalmente, un personaje que debe concluir una misión con tintes épicos, así sea el epílogo trágico o feliz. El fin de un doloroso camino que el héroe transita. El cuestionamiento es la pérdida de creatividad de un director con oficio que se vuelve muy predecible para sus seguidores.

La mejor escena

Más de una hora en la nueva galaxia equivale a aproximadamente 20 años en la tierra. Cooper observa los mensajes enviados por sus hijos. El tiempo ha pasado, son mayores y han cambiado. La escena es emotiva y minimalista: el espacio es pequeño, Cooper llora mientras ve a su nieto y a su hijo con barba y arrugas. A su pequeña hija, Murph, ya cuarentona y muy triste por la ausencia paternal. Es una escena de grandeza cinematográfica exenta de recursos digitales. Cine y drama en estado puro. Personalmente, me sobrecogió. Terminó la película y solo pensaba en algo: abrazar a mi hijo, soñando con que el tiempo se detenga, buscando que su felicidad esté por encima de la mía, pretendiendo que mi amor trascienda cualquier ley de la física; por encima del tiempo y del espacio. Gracias por despertar esta esencia de la vida, Christopher Nolan.

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