La informalidad tributaria – Por Andrés Choy, presidente de la Asociación de Bodegueros del Perú

La informalidad tributaria – Por Andrés Choy, presidente de la Asociación de Bodegueros del Perú
Foto referencial: Andina

“A los que ejercen el comercio ambulatorio nadie los persigue, pero a los que tenemos un local, nos fiscalizan todas las instituciones del Estado”, señala Andrés Choy, presidente de la Asociación de Bodegueros del Perú.

La informalidad tributaria es la más conocida y referida.

La semana pasaba hablamos de la informalidad laboral, que es más que la tributaria, pero esta última es la más referenciada. ¿Por qué la informalidad tributaria es la más referenciada?, pues simplemente porque tiene que ver más con la recaudación fiscal y al Estado le interesa mayores ingresos para funcionar y hacer obras.

Las reformas tributarias lo que pretenden es incrementar la cantidad de ingresos al fisco y mejorar la cantidad de aportantes, pero definitivamente hasta el momento no han dado resultado. Son muy pocos los que contribuyen al fisco, siendo la gran mayoría los que no contribuyen, debido a su actividad económica informal.

Pero dentro de las políticas tributarias del Estado, está la de presionar al contribuyente para que aporte más y dejar de lado al no contribuyente, porque no puede identificarlo.

En la actualidad hay cuatro regímenes tributarios, que son RUS, RER, Mype Tributario y General.

Aunque no soy experto en temas tributarios, estos 4 regímenes se han mantenido por muchos años y al menos nos hemos acostumbrado a ellos, pero hay algunos economistas que plantean tener un único régimen tributario escalable, pero la verdad no sé si se ajuste a la realidad.

En la actualidad, un alto porcentaje de bodegas en el Perú se encuentran bajo el régimen RUS, debido a que permite cumplir con el pago de impuestos de manera simple, pues solo se paga un monto fijo mensualmente y no requiere llevar libros ni tener contador. Debe tenerse en cuenta que como micro y pequeñas empresas, las bodegas son negocios de supervivencia, que, en muchos casos, sea por desconocimiento o por falta de recursos, no pueden tener a un contador o libros contables, temas complejos para nosotros los bodegueros.

Por ello, el régimen RUS facilita el pago de impuestos. Sin embargo, en virtud a la delegación de facultades que el Congreso de la República realizó en el año 2016, el Poder Ejecutivo modificó el texto del RUS que tenía 5 categorías a 2 categorías, creando el Nuevo RUS y reduciendo los topes de que antes ascendían desde 5,000 a máximo de 30,000 de venta o compras al mes.

Esto ha generado que las bodegas se vean obligadas a comprar en la informalidad pues muchas han encontrado cómo comprar productos sin comprobantes de pago, debido a que no pueden afrontar los costos de pasar a otro régimen tributario con mayores requerimientos, por un tope bajo de compra formal.

También los han obligado a tener varios RUS familiares para clasificar compras y no excederse de los S/ 8,000 soles mensuales, ya que las bodegas primero compran productos y luego lo venden, por lo que pueden tardar casi 3 meses en rotar el producto adquirido.

Para evitar este tipo de dificultad, debería considerarse de manera anual, pero lamentablemente los funcionarios de escritorio del MEF, solo realizan proyecciones en sus computadoras que no muestran la realidad.

Otra problemática tributaria que tenemos las bodegas es el régimen de percepciones. Según la Ley 29173, el régimen de percepción en la adquisición de bienes grava a los productos de consumo masivo y otros bienes con un 2% adicional a precio incluido IGV, según la norma es el precio más el impuesto, y es cobrado por los agentes de retención de percepción al momento de la compra (que son las empresas proveedoras), pudiéndose descontar de los pagos de impuestos.

En la práctica el pago de percepciones en negocios tan pequeños como las bodegas los descapitaliza y limita la posibilidad de comprar mayor cantidad de productos. Más aún cuando según el principio tributario, se paga impuesto sobre las ganancias y no sobre la compra del producto, ya que no existe ganancia sino existencia, la ganancia se consolida luego de la venta del bien.

En pocas palabras, te cobran impuestos por adelantado, pensando que ya eres un evasor, pero te dicen que si no lo eres lo puedes recuperar, pero varios meses después, luego de un oneroso trámite, pero si te pasas de los 4 años, pierdes lo que te cobraron.

Por otro lado, las empresas retenedoras de las percepciones, no declaran en su momento a la SUNAT, y cuando el bodeguero pide la devolución, la SUNAT lo rechaza, diciendo que no ha sido declarada por el agente retenedor de percepciones a pesar de tener los comprobantes de pago con el descuento realizado.

Bajo estas circunstancias, ¿Quiénes quieren ser contribuyentes? Si los procesos de recaudación son complicados y se aplican a quienes ya contribuyen, mientras que las personas que no han formalizado su actividad económica están libres y ganando dinero sin contribuir al fisco.

A los que ejercen el comercio ambulatorio nadie los persigue, pero a los que tenemos un local, nos fiscalizan todas las instituciones del Estado, consideramos que es una competencia desleal y el Estado promueve la informalidad con medidas hechas en una computadora colocada en un escritorio. 

Esperemos que cambien estas políticas tributarias y que los funcionarios salgan a la calle para ver cómo funciona la realidad tributaria en el país, y no se escondan en un escritorio con un computador haciendo simulaciones en Excel.

Por Andrés Choy, presidente de la Asociación de Bodegueros del Perú

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