Las islas de excelencia y eficiencia – Por: Luis Fernando Nunes

Las islas de excelencia y eficiencia - Por: Luis Fernando Nunes
Imagen: Freepik

“Sí, en el Perú hay gente –mucha gente- que se esfuerza todos los días por servir a sus ciudadanos. Lo lamentable es que parezcan “islas de excelencia y eficiencia” y no práctica común”, afirma el analista político Luis Fernando Nunes.

La semana pasada y, en una especie de desahogo personal, titulé mi columna de la siguiente manera: “Paren el mundo que me quiero bajar”, explicando claramente ese grito de un conocido escritor argentino hace 39 años. Mi desahogo fue un vómito del hartazgo de tanta mediocridad y corrupción que nos rodea, con sus toques de populismo, discriminación y brotes autoritarios que también nos ahogan.

Pero algo pasó también la semana anterior, que me devuelve una buena dosis del optimismo que suele rodearme. Tuve el privilegio –lo vengo haciendo por más de una década- de ser parte de un equipo técnico que evalúa buenas prácticas en el sector público, que incluye hasta alianzas estratégicas con el sector privado. De ello no puedo hablar mucho, porque aún ese trabajo está en pleno desarrollo y debo guardar la confidencialidad del caso. Por ello, no voy a explicar la forma pero sí el fondo de nuestros objetivos: ubicar esas lecciones aprendidas y ese modo de “hacer bien las cosas”, que deberían caracterizar todas las acciones de los funcionarios públicos a todo nivel, con un sentido de articulación (que no siempre se logra) y revestidos de integridad personal y corporativa (aún más difícil de conseguir).

Sí, en el Perú hay gente –mucha gente- que se esfuerza todos los días por servir a sus ciudadanos. Lo lamentable es que parezcan “islas de excelencia y eficiencia” y no práctica común. Hablaré con la voz descalza: ya me referí a ello en semanas anteriores; hay larvas, garrapatas y otras sanguijuelas de izquierda, de centro, de derecha, independientes y otros personajes camaleónicos que se introducen en los cargos públicos para lucrar descaradamente (ya podrían escribir un best seller de sus procedimientos y estrategias). Están presentes en el Ejecutivo, Legislativo, Poder Judicial, gobiernos subnacionales y normalmente hasta utilizan familiares, “amigas y amigos con derecho”, testaferros… en fin, es una especie de festín con la siguiente consigna (porque no la podemos llamar moraleja): “a mí que me ponga donde hay y yo me encargo del resto”.

Entonces, cuando aparecen funcionarios probos e íntegros en ministerios y proyectos, se encienden las alertas rojas y las garrapatas se alían y buscan la manera de eliminar esas islas de excelencia, ya sea con mentiras y difamaciones, con disimuladas amenazas, con obstrucciones y dilaciones, que los hagan ver como parte de esa burocracia estatal paquidérmica, podrida  y malograda que no sirve para nada.

Pero yo estoy seguro que el bien logrará ganarle a las sombras y a la oscuridad.

Siempre es importante esforzarse por hacer elecciones éticas y tomar medidas que promuevan el bienestar de los demás y del mundo en general. La historia nos ha enseñado que, en última instancia, la bondad y la luz pueden prevalecer cuando las personas se unen con un propósito común.

¡Viva Tacna liberada y viva nuestra Santa Rosita de Lima!

Por: Luis Fernando Nunes, analista político

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