Perú: cuando las políticas públicas desmantelan las expectativas

Perú: cuando las políticas públicas desmantelan las expectativas
Foto referencial: Andina

“Sin un cambio político que retome fórmulas de políticas estables y predecibles que mejoren la confianza de los inversionistas y las perspectivas de crecimiento, la inversión privada, como principal fuente generadora de empleos, permanecerá estancada”, afirmó Darío Valdizán, Director de Buy Side Research de Credicorp Capital.

El panorama externo para los términos de intercambio no podría ser más benigno, a tal punto que en una situación interna normal podríamos alcanzar niveles de crecimiento superiores al 5%. Sin embargo, a nadie le debería sorprender si el crecimiento económico del Perú empieza a ralentizarse en los próximos meses y se aleja del 3% de expansión esperada por el consenso del mercado para el 2022. Esa asimetría, entre lo que podría ser y lo que se vislumbra, nos lleva a preguntarnos sobre los problemas de fondo que explican esas presiones a la baja y sus implicaciones en el corto plazo.

Hoy experimentamos una fuerte incertidumbre política y una polarización. Además, el enfrentamiento entre el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo se acentuaron con la elección de Pedro Castillo. El resultado de este contexto es un rechazo generalizado a la actual gestión presidencial. Esto, además, ha sido alimentado por una falta de planificación y capacidad de reacción por parte del Ejecutivo ante un repunte inflacionario, el cual ha desatado un escalamiento de protestas sociales a lo largo del país.

Sin estrategia de respuesta, El Ejecutivo ha dejado de lado los problemas estructurales y ha optado por apaciguar las protestas por medio de concesiones de corto plazo. El costo fiscal de estas concesiones, asociadas a exoneraciones tributarias del impuesto selectivo al consumo a los combustibles y del impuesto general a las ventas a ciertos productos de la canasta básica, ascendería a alrededor de US$ 1.000 millones (aproximadamente, el 2% del presupuesto del 2022).

Las medidas de exoneración tributaria mencionadas podrían llevar al déficit fiscal por encima del 3% del PBI (cuyo nivel objetivo es de 2,5% este año) e incrementar las necesidades de financiamiento del Estado en un entorno de subidas de tasas. Este escenario se agrava por un mercado de capitales local cada vez más restringido. El efecto de todo esto sería un incremento de la dependencia del mercado externo, lo cual generaría una composición de la deuda más vulnerable y un descalce cambiario en la hoja de balance del Gobierno.

En conclusión, sin un cambio político que retome fórmulas de políticas estables y predecibles que mejoren la confianza de los inversionistas y las perspectivas de crecimiento, la inversión privada, como principal fuente generadora de empleos (80% de la inversión total), permanecerá estancada y podría reducir en 0,5% el crecimiento del PBI en 2022, Por su parte, la inversión pública estaría lejos de compensarla. Las presiones a la baja en el crecimiento tendrán un impacto negativo sobre los pilares de clasificación crediticia, lo que encarecía el financiamiento de largo plazo del país.

Por Darío Valdizán

Director de Buy Side Research de Credicorp Capital

Artículo de opinión publicado originalmente en la revista Forbes Perú, edición junio – julio 2022 (publicación mensual)

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