¿Qué factores explican la alta inflación?

¿Qué factores explican la alta inflación?
Imagen referencial: Pixabay

“El proceso inflacionario también ha significado el contagio a otros segmentos de la canasta familiar”, sostiene Víctor Fuentes Campos, economista jefe del Instituto Peruano de Economía (IPE), en su nueva columna de opinión.

El Perú atraviesa uno de los mayores periodos inflacionarios de los últimos 25 años. En junio, la inflación en Lima Metropolitana llegó a 8.8%, su tasa más alta desde julio de 1997. Con ello, acumula 13 meses fuera del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR) establecido entre 1% y 3%. Si bien buena parte del resultado responde a factores externos, los aspectos locales han exacerbado el alza de los precios.

La cotización internacional de los alimentos y los combustibles (y sus derivados) se han incrementado significativamente desde inicios del 2021. Entre diciembre de 2020 e inicios de julio de 2022, los precios del trigo (50%), el maíz (51%) y el aceite de soya (55%) aumentaron en más de la mitad, mientras que el del petróleo se ha más que duplicado (106%). Según el Banco Mundial, esto responde, principalmente, a la suma de tres crisis: la COVID-19, la invasión rusa a Ucrania y el cambio climático. Al respecto, la pandemia continúa alterando las cadenas de suministro, mientras que la guerra le quitó dinamismo al comercio internacional y encareció la producción de alimentos a través de los mayores costos de los fertilizantes. Además, el cambio climático pone en riesgo la producción agrícola con más sequías, inundaciones, calor e incendios.

En el ámbito local, el constante clima de conflictividad social e incertidumbre política exacerbó el alza de los precios a través de un incremento en el tipo de cambio, principalmente entre agosto y noviembre del año pasado. Por un lado, las acciones colectivas de protesta –como bloqueos de vías por parte de los transportistas– han venido aumentando significativamente en el último año. Con ello, la aprobación presidencial se ha reducido de manera consistente y resulta la más baja de los últimos 20 años. Por otro lado, el deterioro de la confianza en la economía se profundizó durante el 2022. Las expectativas sobre la situación de la economía a tres meses llegaron a junio a su nivel más bajo en más de un año y acumulan 15 meses en terreno negativo, el período más largo desde que se implementaron a inicios del 2001.

El proceso inflacionario también ha significado el contagio a otros segmentos de la canasta familiar. Por ejemplo, el aumento en la cotización del petróleo ha significado un alza en los precios de los fertilizantes que ha afectado el final de la temporada siembra 2021-2022 y podría poner en riesgo la siguiente campaña agrícola. Además, los mayores precios de los mayoristas significan incrementos en las tarifas eléctricas, que acumulan un incremento anual de 18% hacia inicios de julio. Debido a ello, la inflación subyacente –que no considera alimentos y energía– se ubicó en 4.95%, un nivel no visto desde fines del 2000, también por encima del rango meta.

En consecuencia, las expectativas de inflación a 12 meses llegaron a 5.35% en julio, la cifra más alta desde que se tiene registro, superando el pico de 4.65% en 2008. El BCR ha respondido con el incremento sistemático de la tasa de interés de referencia en el último año, desde 0.25% en julio de 2021 a 6.0% en julio de 2022. La autoridad monetaria intenta anclar las expectativas de inflación a través de una política monetaria menos expansiva que reduzca la demanda agregada a través del encarecimiento de los créditos.

En este contexto, el IPE estima que la inflación en Lima Metropolitana cierre el año en 6.8% porque durante la segunda mitad del año cedería el incremento de los precios, de modo que inflación volvería al rango del BCR hacia medidos del 2023. Dado que los altos precios nos acompañarían al menos durante el futuro cercano, es importante apuntar a medidas que permitan generar incrementos de los salarios por encima del nivel de inflación. Para lograrlo, no hay mejor alternativa que reactivar la economía que a través de la promoción de la inversión privada permitiría generar empleos de calidad.

Columna de opinión por Víctor Fuentes Campos, economista jefe del Instituto Peruano de Economía (IPE).

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