Un robo llamado refinería Talara – Por: Luis García Miró Elguera

“Porque si de recuperar la inversión se trata, pues los imberbes peruanos pagarán este latrocinio asumiéndolo en el costo de las gasolinas, diésel y GLP que utilizarán sus vehículos, fábricas, domicilios, etc”, sostiene Luis García Miró Elguera, en una columna de opinión publicada en el diario Expreso.

“Lo que es de todos es de nadie”. El mejor ejemplo es el Estado. Los “propietarios” del Estado son los ­ciudadanos. En nuestro caso, 32 millones de peruanos. No obstante ninguno se “siente propietario”, por ejemplo, de los recursos económicos estatales. De otra manera no habría este colosal despilfarro de fondos que vemos­ derrochar a los gobernantes, actuando como dueños de los mismos. Vale decir, el dinero de todos es dinero de nadie. 

Como son de nadie las propiedades del Estado. Los ­ directorios de las empresas públicas -digitados por el ­ Ejecutivo- hacen y deshacen en esta especie de feudo, que es como el socialismo considera a los activos propiedad de todos. Al final, de nadie. Tanto que la mayoría no se “cree dueña” de ellas. Tras estas disquisiciones, obviamente la corrupción germina en este vergel que es ahora el Estado, amamantado por una sociedad sumisa, ineducada y por ende ideal para que quienes administran el patrimonio nacional -los gobernantes elegidos por un pueblo ­desorientado- dispongan libérrimamente del dinero común ­ usándolo como si fuera propio.

En tiempos cuando el socialismo multiplicó a la ­ enésima potencia la cifra de empresas ­ estatales -fue durante el régimen ­ dictatorial de Velasco Alvarado- los directorios del universo de empresas estatales con apellido Perú -inventadas por el velasquismo- despilfarraron miles de millones de ­dólares. Dinero que demandaban al Estado para hacer de las suyas en esa suerte de cotos privados que dirigían. ­Empezando por contratar a cientos de miles de ineptos, ­zánganos socialistas “recomendados” por una nomenklatura que manipulaba ideológicamente a la cúpula militar que se apoderó del Perú. Aunque, asimismo, para dar vida al Estado “de propiedad social” alucinado por el comunismo imperante, donde todo era de todos. Aunque en verdad, nada era de nadie. O más bien, rigurosamente todo era propiedad de aquella cúpula militar que se alimentaba de los impuestos que obligaban a pagar a millones de ­ peruanos sin derecho a pataleo,

Sin embargo el narcótico de la empresa pública no fue patrimonio de los militares de los setenta. El corrupto Húmala también metió mano en esa porquería. ­Concretamente en Petroperú. Cual gángster todopoderoso, previo a dejar la presidencia -sintiéndose invencible tras ­desgobernar el país impunemente y robar lo que jamás imaginó- este comandante socialconfuso dejó consolidado el virus del robo organizado al Estado. Lo hizo aprobando ese ­ latrocinio conocido como Refinería Talara, cuyo costo para el país repercutirá directamente en el bolsillo del ­ ciudadano. Sin embargo, cegado por su falta de cultura -culpa de este Estado fallido que lo ha educado de manera ­ infamante- y de la desinformación que transmite la cúpula del poder, el peruano no llega a comprender que parte de esos US$ 6,000 millones son suyas. No del Estado. US$ 6,000 millones de propiedad de 32 millones de peruanos ha ­ quemado el socialismo en la refinería que producirá los ­ combustibles más caros del planeta. Porque si de recuperar la inversión se trata, pues los imberbes peruanos pagarán este latrocinio asumiéndolo en el costo de las gasolinas, diésel y GLP que utilizarán sus vehículos, fábricas, ­ domicilios, etcétera.

 

Por Luis García Miró Elguera

Columna de opinión publicada originalmente en la edición impresa del diario Expreso, del 4 de noviembre de 2020

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