Tres retos a los que se debe enfrentar un emprendimiento social

María Gabriela Córdova S.
El Perú, junto a otros países de la región como Brasil, México y Colombia, destaca por las inversiones a emprendimientos sociales, pese a ello, estos proyectos tienen muchos retos que enfrentar para sobresalir en el mercado.

Un emprendimiento social es el modelo mediante el cual las personas destinan esfuerzos y recursos para elaborar soluciones a problemáticas sociales, generando así un impacto positivo en la comunidad.

Actualmente, con el auge del internet y las redes sociales, están apareciendo consumidores más conscientes, pendientes de la contaminación que se produce en la elaboración de un producto o la explotación laboral que hay detrás de un artefacto tecnológico.

Por ello es que cada vez son más las empresas que apoyan estas iniciativas, muestra de ello es que el último reporte de la Red de Emprendedores de Desarrollo de Aspen (Ande por sus siglas en inglés), respecto a la situación de la inversión de impacto social y ambiental, señala que a nuestro país junto con Brasil, México y Colombia destacan en la región en este tipo de inversiones.

Pese a su importancia en el mundo empresarial, este tipo de emprendimientos deben enfrentar muchos retos. A continuación, presentamos a los más resaltantes.

Retos a los que se debe enfrentar un emprendimiento social

Crear un producto o servicio de gran valor

Muchos de estos emprendimientos descuidan la calidad del bien o servicio que ofrecen porque consideran que, al ser un proyecto social, las personas estarán interesadas en ellos automáticamente, por ello es importante prestarle atención a la producción interna, generando artículos atractivos y competitivos en el mercado.

En este trabajo de reconocimiento del bien y del mercado, es importante que los emprendedores conozcan a su público objetivo, la causa que buscan ayudar y la importancia del trabajo que están desarrollando.

Obtener financiamiento

Este tipo de empresas, al igual que las otras, deben cubrir con gastos como el sueldo de los miembros del equipo, el alquiler de oficinas, el desarrollo web, manejo de redes sociales, gastos burocráticos, entre otros.

Algunas de estas organizaciones obtienen financiamiento por medio de afiliaciones a su programa, asimismo, realizan eventos anuales de crowdfunding y subastas. Además, para incrementar sus ingresos, gestionan ecommerce a través de los cuales venden productos relacionados a la causa social. Sin embargo, existen quienes aseguran que el reto no es recibir este dinero, sino dejar de depender de ellos y sostenerse por medio de la autogestión.

Contar con un equipo sólido

Al igual que en otros emprendimientos, los proyectos sociales suelen iniciar con personas que entregan sus conocimientos y tiempo libre de forma gratuita, sin embargo, es necesario que las personas que conformen esta empresa realmente estén comprometidas con la causa, de lo contrario, no podrán desenvolverse en el mundo empresarial y crecer con el paso de los años.

De acuerdo con María José Céspedes, directora general de Ashoka (proyecto que forma comunidades líderes) para México, Centroamérica y el Caribe, muchos de los emprendedores que forman parte de su organización tienen dificultades en crear equipos comprometidos y duraderos para seguir creciendo.

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