Acerca del voto obligatorio en los procesos electorales

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Pienso que el voto en el Perú no debería de ser obligatorio.  No porque dé flojera ir hasta el  centro de votación, hacer las colas, enseñar mi DNI, marcar la cédula y todo para que al final un señor molesto por ser jefe de mesa me ponga un sticker; sino porque al fin y al cabo, eso será lo único que …

Por: Samir Abugattas

Hoy en día en el país solo los adultos mayores están permitidos de no ir a votar y, por ende, no tener que pagar esa multa que va desde los 79 hasta los 19 soles por voto. Lógicamente los adultos mayores están permitidos de perderse el proceso ya que muchos, por motivos de salud, no están aptos para hacer todo el trámite engorroso de votación . Pero, no solamente las personas mayores deberían de ser libres para elegir, lo deberíamos de ser todos. Al cumplir 18 años uno no debería de decir “ahora estoy apto para votar”; debería de decir “ahora puedo decidir si quiero votar o no”.

El voto electoral debería de ser algo que el candidato tenga que luchar y ganarse. Yo quiero votar por alguien cuando realmente me convenzan sus ideas, cuando alguien tenga un plan elaborado y pueda ver políticas coherentes y factibles. No esas promesas que siempre se escuchan como “si me eligen ya no habrá delincuencia” o “si votan por mí mandaré a todos los corruptos a la cárcel”. Promesas tan amplias y tan repetitivas que ya pecan de absurdas y más aún porque nadie es capaz de explicar cómo las llevarán a cabo.

Los candidatos  elaboran campañas políticas, estrategias, bailes, canciones y hasta mensajes poéticos para hacernos pensar que realmente nuestro voto va a significar algo, que de nuestro puño y letra estamos aportando a la mejora del país. Uno se lo cree y corre a las urnas entusiasmado, pensando que esta vez sí habrá un cambio positivo para el Perú. Sin embargo, meses después del inicio del nuevo gobierno todo vuelve a la realidad y nos damos cuenta que nuestro voto solo sirvió para apoyar intereses personales de algún personaje que se metió a la vida pública  por necesidad y no por convicción.

Luego de unos meses nos damos cuenta que aquél candidato que quizás nos convenció con sus planes en la campaña, terminó por convertirse en figurita repetida de un albúm lleno de fracasos y mentiras.

Por: Samir Abugattas

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