Encuesta revela que del total de británicos que en su momento votaron a favor del “brexit”, uno de cada seis cree que la salida de la UE fue un error.
Han pasado cinco años desde que los británicos votaron a favor del llamado “brexit”. Sin embargo, una encuesta difundida ayer revela que el 55% opina que se debería volver a formar parte de la Unión Europea, mientras que solo el 30% continúa apoyando la separación.
A la fecha, un tercio de los británicos cree que esta decisión fue buena según el sondeo del instituto YouGov, realizado en una muestra de 2,225 personas. Los reultados implicarían el nivel más bajo registrado desde la consulta popular.
No obstante, la encuesta revela que del total de británicos que en su momento votaron a favor del “brexit”, uno de cada seis cree que la salida de la UE fue un error.
En el grupo de jóvenes entre 18 y 24 años que no pudieron votar en el referéndum de 2016 por ser menores de edad, una gran mayoría (75%), mostró en la encuesta su desacuerdo con la salida de la UE.
En octubre pasado, el primer ministro británico, Keir Starmer, realizó una visita a la sede de la UE en Bruselas, la primera desde 2020. Pero el líder británico, quien en el referéndum de 2016 votó a favor de permanecer en la UE, ha descartado el regreso de Reino Unido al organismo europeo.
LA HISTORIA
Brexit es un acrónimo de dos palabras en inglés: Britain (Gran Bretaña) y exit (salida) y hace referencia al proceso de salida de Reino Unido de la Unión Europa. La salida del Reino Unido de la Unión Europea (CEE) se concretó a las 15:00 horas del 2020.
Los historiadores indican que en realidad esta fue la conclusión de una larga relación de desconfianza que empezó en 1973, año de la entrada de Reino Unido en lo que entonces era la Comunidad Económica Europea.
“En 1963 y 1967 intentó entrar por primera vez a dicha comunidad; pero fue vetada por Charles de Gaulle. Tal rechazo inició la desconfianza de Londres hacia Europa, generando una relación basada en el deseo de pertenecer a dicha comunidad y la necesidad de contrarrestar el crecimiento económico de Francia y Alemania”, precisan los expertos.
No obstante, se advierte que tras ese primer rechazo, los británicos empezaron a cuestionar a cualquier intento de homogenización económica, política y social por parte de Europa.
Los problemas se acentuaron después de 1975, debido a que los británicos consideraban que las políticas de la CEE eran malas para sus intereses.